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En qué fijarse al vender un procesador

vender_un_procesadorNúmero de núcleos, frecuencias de trabajo, socket, tecnologías adicionales… Son algunos de los elementos en los que se fija un comprador de procesadores. Sin embargo, vender un procesador y conseguir un cliente contento no es una tarea sencilla. Por ello, nuestros compañeros de MuyComputer han elaborado una guía para ayudar a los clientes a tomar la mejor decisión. ¿En qué se han fijado? ¿Cuáles son los parámetros clave?

Tener claro el presupuesto y el uso del cliente son dos aspectos iniciales para vender un procesador. Basándonos en esto, podemos ayudar al comprador de procesadores a determinar cuál es su mejor opción. Estos son los parámetros que a tener en cuenta de forma resumida. El resto de detalles los encontraréis en el especial de MuyComputer:

El IPC: ¿qué es y por qué importa?

En primer lugar tenemos el IPC, que en español significa instrucciones por ciclo de reloj. Como su propio nombre indica el IPC determina la cantidad de instrucciones que es capaz de ejecutar el procesador por cada ciclo de reloj. Obviamente a mayor IPC, mayor rendimiento del procesador.

A día de hoy los procesadores de Intel son los que ofrecen un mayor IPC, algo que por ejemplo en juegos redunda en tasas de FPS más estables, esto es, menos picos y menos caídas de FPS.

Número de núcleos.

Hoy en día muchas de las aplicaciones existentes, tanto profesionales como de consumo general, sacan provecho de los procesadores de cuatro núcleos. Sí, ese es el punto “óptimo” que existe actualmente, los procesadores de cuatro núcleos, puesto que si subimos el número de núcleos la cifra de aplicaciones capaces de aprovecharlos se reduce de forma drástica.

Esto quiere decir que si un usuario normal compra un procesador de ocho núcleos no logrará aprovecharlo al cien por cien, al menos a corto y probablemente medio plazo, lo que supone que habrá invertido una gran cantidad de dinero en algo que no le ha reportado un beneficio real y que, muy probablemente, estará desfasado para cuando realmente existan aplicaciones que saquen partido a tantos núcleos.

Memoria caché L3.

Uno de los grandes desconocidos. La memoria caché L3 llegó como algo “revolucionario” de la mano del Pentium 4 Extreme Edition de Intel allá por 2003.

Dicha CPU contaba con 2 MB de caché L3 y como podemos ver en la gráfica lograba marcar una diferencia considerable. A día de hoy la mayoría de las CPUs que ofrecen Intel y AMD cuentan con memoria caché de tercer nivel, así que este punto no resulta conflictivo.

Bien pero, ¿Qué es la memoria caché L3? La memoria caché de tercer nivel es una pequeña reserva de memoria que incorpora el procesador, mucho más rápida que la memoria RAM, y que sirve para evitar tareas de procesador redundantes. Esto quiere decir, en resumen y sin entrar en complicaciones, que la caché L3 guardará datos y operaciones ya realizadas por el procesador.

Frecuencia de trabajo.

La frecuencia de trabajo es otro de los elementos que determina el mayor o menor rendimiento del mismo, aunque actualmente los beneficios que reporta están directamente vinculados al IPC del procesador.

La frecuencia de trabajo importa, y dado que la misma puede ser modificada resulta conveniente buscar procesadores que vengan con el multplicador desbloqueado, algo que podemos identificar en las CPUs Intel por el distintivo K, mientras que en AMD toda su gama FX viene desbloqueada.

La GPU integrada.

Para algunos usuarios, sobre todo aquellos con presupuestos limitados o que no quieran montar un PC para jugar, la GPU integrada de un procesador puede ser más que suficiente o servir como una solución temporal.

En este sentido Intel ha mejorado mucho con las nuevas HD serie 4000 y 5000, pero las GPUs integradas de AMD siguen estando muy por encima.

HyperThreading y otras tecnologías.

Actualmente Intel sigue ofreciendo la tecnología HyperThreading en sus Core i7 y gama Xeon. Esta tecnología simula dos procesadores lógicos dentro de un único procesador físico, es decir, cada núcleo físico es capaz de manejar dos hilos.

Gracias a esto un procesador de cuatro núcleos es capaz de manejar ocho hilos, algo que en casos concretos puede aumentar el rendimiento, pero que de momento no ofrece una utilidad real fuera de ciertos entornos profesionales.

Por su parte AMD ha optado por una estructura módulos-núcleos, lo que supone que sus CPUs actuales pueden inducir a error a los consumidores.

Por último debemos destacar en este apartado el proceso de fabricación del procesador, ya que del mismo dependen aspectos como el calor generado y el consumo. Esto quiere decir que a mayor tamaño de fabricación mayor consumo y calor, por regla general.

A día de hoy la gama Haswell de Intel está fabricada en proceso de 22nm, mientras que los FX de AMD se mantienen en 32nm y, en consecuencia, consumen más y son más “calentorros”.

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