Las infraestructuras críticas mantienen el corazón de muchos negocios a flote. Ya sea porque almacenan información sensible, porque son el núcleo central de sus servicios o porque simplemente garantizan los servicios que ofrecen su protección es fundamente.
Sin embargo, sabemos que los ciberdelicuentes no descansan y tiene en el punto de mira estas infraestructuras críticas. Recientemente, el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) ha revelado en su Balance de Ciberseguridad relativo al año 2023 que los incidentes incrementaron un 24% respecto al año anterior.
Ante esta situación, las organizaciones han de adoptar un enfoque proactivo y dinámico no solo para prevenir ataques, sino también para ser capaces de anticipar y responder a las amenazas en tiempo real.
En octubre ya entró en vigor la directiva europea NIS2 que establecía nuevos y estrictos requisitos de ciberseguridad para las empresas que operan en sectores críticos como la energía, transporte, banca y salud, entre otros. Unas medidas que a su vez se deben extender por el resto de organizaciones atendiendo a algunos puntos claves como los señalados por Softek: