Los aranceles de Trump a los semiconductores, una amenaza grave para los presupuestos empresariales

Los aranceles del 100% a las importaciones de semiconductores anunciadas por Donald Trump el pasado miércoles, de las que quedarán eso sí exentas las empresas que los fabriquen en Estados Unidos, apunta a problemas para los presupuestos relacionados con tecnología de las empresas, además de forzar a que las relaciones entre proveedores cambien en todo el sector.

El anuncio llega en un momento en el que, según CIO, las empresas planeaban invertir un total de 4,9 billones de dólares en sus presupuestos de inversión en tecnología de empresa para 2025. Y las reacciones no se han hecho esperar, con varios analistas avisando de que este arancel puede llevar a un aumento de los precios a nivel de sistema de entre el 50% y el 80% en la infraestructura de empresa.

El motivo no es otro que la alteración de la dinámica competitiva entre los principales proveedores tecnológicos que produce. Además, está claro que busca hacer que las empresas prioricen el lugar de fabricación en vez de otras variables tradicionales, como los costes o el rendimiento.

Los aranceles, por tanto, causarán fuertes problemas de costes en los presupuestos tecnológicos de las empresas, superando con mucho los producidos por los típicos ajustes de precios anuales. Además, es probable que no haya un solo alza de precios por este motivo a lo largo de este año, sino que pueden darse dos o tres subidas, que tampoco serán simultáneas entre proveedores y vendedores.

Según Manish Rawat, Analista de semiconductores en TechInsight, los precios del hardware para empresa subirán entre un 15% y un 25% en los próximos 6 a 18 meses, e irán creciendo a medida que lo que tengan almacenado los proveedores vaya reduciéndose.

Rawat asegura también que en el caso de los sistemas que usen chips avanzados fabricados en Asis, el aumento acumulativo de precios puede llegar a entre un 30% y un 40%. También apunta a que el precio puede situarse a distintos niveles en función del origen de los componentes, lo que sumará más complejidad a los equipos de compras de las empresas.

Los aranceles generarán un mercado del hardware a dos niveles

El marco de excepciones a los aranceles, no obstante, genera diferencias entre fabricantes y proveedores para empresas, con claros ganadores y perdedores. Es probable, además, que la situación cambie las relaciones que han dominado el sector durante varias décadas.

Así, las empresas que tengan fabricación en Estados Unidos, como Nvidia, Intel, Micron y Apple, consigan ventaja con respecto a otros competidores que dependen de la producción de Asia. Intel, Micron y GlobalFoundries pueden optar a estar exentos del arancel en un plazo comprendido entre los 12 y los 24 meses, mientras que las empresas que dependen principalmente de plantas de terceros países y no tienen compromisos con EEEUU que puedan materializarse de forma realista antes de 2027 o 2028, como AMD, Broadcom o Marvell, lo tendrán más complicado.

Esto hace que las implicaciones para los compradores de chips de empresa sean elevadas. Puede que las empresas tengan que pagar precios mucho más altos por soluciones equivalentes en tecnología con base únicamente en dónde se han fabricado.

En cuanto a los que tengan capacidad de fabricación en Estados Unidos, puede que tengan ventaja a la hora de negociar contratos por ello. ¿El resultado? Un mercado de hardware a dos niveles, en el que los proveedores exentos de aranceles tendrán ventajas en precio y normativas, especialmente para dirigirse a sectores gubernamentales y regulados en el país.

No obstante, algunas áreas del hardware para empresas puede que experimenten un impacto limitado. Así, en el sector del PC, la mayoría de procesadores que incorporan los fabrican Intel o TSMC, a los que no afectan los aranceles, y los ordenadores están todavía en la lista de exenciones de los aranceles recíprocos que adopten los distintos países. Con todo, es poco probable que el sector de los PCs se vea afectado.

A pesar de ello, los responsables de tecnología de las empresas afectadas por la subida de precios que adopten los proveedores van a tener una presión inmediata para reestructurar los procesos de evaluación de proveedores, así como para acelerar las hojas de ruta de toma de decisiones. Los CIOs tendrán, entre otras cosas, que preguntar directamente a los proveedores si hay diferencia de precios entre lo que fabriquen en Estados Unidos con respecto al resto, y demandar total transparencia al respecto.

Por ahora, para evitar sufrir las consecuencias a corto plazo pueden acelerar las compras de infraestructura para centros de datos antes de que los aranceles se hagan sentir, además de asegurar contratos a largo plazo con cláusulas de protección de precios.

En cualquier caso, las empresas con presencia en EEUU tendrán que tener en cuenta que a pesar de las inversiones que ha puesto en marca la Ley CHIPS en el país, la capacidad de producción de semiconductores en Estados Unidos es insuficiente para absorber la demanda, y que EEUU importó chips en 2024 por un valor de 23.320 millones de dólares. Sobre todo de Vietnam, Tailandia, Malasia y Taiwan.