Renovar para ser resilientes: la importancia de actualizar un SAI frente a los apagones

Bruno Soares, Iberia IT Channel Leader & EWS Sales Manager en Eaton

Cada vez que ocurre un apagón, nos damos cuenta de hasta qué punto dependemos de la energía. Basta con tan solo unos segundos sin electricidad para que un servidor o sistema se caiga, un proceso se interrumpa o un equipo crítico quede expuesto a fallos. 

No hay más que echar la vista atrás, concretamente al pasado 28 de abril, cuando un apagón inesperado dejó sin suministro eléctrico a miles de empresas y hogares en España o Portugal. No fue un episodio aislado ni anecdótico, y lo ocurrido ese día nos recuerda una verdad que cuesta asimilar: los apagones no avisan. Pueden deberse a fenómenos climáticos extremos, a fallos en la red de distribución o a simples accidentes imprevistos, pero el impacto siempre es el mismo. ¿Las consecuencias? interrupción, pérdidas económicas y, en algunos casos, daños irreversibles.

Sin embargo, a pesar de haber vivido este acontecimiento, todavía se sigue confiando en aquello de «a nosotros no nos va a pasar». Pero esto, aunque parezca lo contrario, es una apuesta demasiado arriesgada. Aquí es donde los Sistemas de Alimentación Ininterrumpida (SAIs) se convierten en un recurso imprescindible.

El papel de un SAI y el objetivo de renovarlo

Un SAI es la primera barrera de defensa frente a un corte eléctrico. Su función, aparte de mantener los equipos conectados, es protegerlos frente a picos de tensión y garantizar que los sistemas dispongan del tiempo necesario para una transición segura o un apagado correcto.

Pero al igual que ocurre como con cualquier otro dispositivo, los SAIs no son eternos. Equipos con muchos años de antigüedad, con baterías agotadas o tecnología obsoleta, difícilmente están preparados para respaldar las exigencias actuales. Quizá pueden aguantar en condiciones normales, pero en una situación crítica pueden fallar. Por ello, dar el paso hacia un equipo moderno significa apostar por la seguridad y la tranquilidad.

No obstante, en muchas ocasiones, la renovación de un SAI puede percibirse como un gasto que puede posponerse. Y es en estos casos cuando hay que fijarnos en las consecuencias tan grandes que puede conllevar dejarlo pasar. ¿Cuánto cuesta una hora de inactividad para una fábrica? ¿Cómo afecta a una pyme la pérdida de datos esenciales o a una empresa dejar a sus clientes sin servicio en pleno apagón?

Si hay algo que está claro es que el coste de no actuar es, casi siempre, mucho mayor que el de la renovación. Un SAI renovado y actualizado es una garantía de evolución y continuidad. Funciona de forma silenciosa, pero se convierte en algo esencial cuando ocurre un acontecimiento crítico como un apagón. Aunque no podamos evitar que la red eléctrica falle, sí podemos asegurarnos de que el impacto sobre nuestra actividad sea el mínimo posible.

Nuestra campaña de recompra: una apuesta por la evolución

Conscientes de la urgencia de este tema, en Eaton hemos lanzado nuestra habitual campaña de recompra. Hasta el 30 de noviembre, nuestros clientes podrán sustituir sus dispositivos SAI antiguos por nuevos equipos de última generación, con el objetivo de garantizar la máxima protección en situaciones de incertidumbre.

La simplicidad es lo más característico de la campaña. El cliente, a través de un formulario, elige directamente a uno de nuestros mayoristas oficiales para gestionar la operación. Entre ellos se encuentra TD SYNNEX, uno de nuestros grandes socios que participan activamente en este programa. 

El cliente elige su nuevo dispositivo, ya sea el SAI 5SC, 5PX Gen2, el 9SX o el 9PX, con un 15% de descuento sobre el precio del producto. Nos encargamos de retirar el equipo antiguo, y nuestros mayoristas actúan como el canal de confianza que facilita al cliente la adquisición de este nuevo SAI, asegurando un proceso ágil, transparente y sin complicaciones.

Los próximos años estarán marcados por desafíos energéticos como una mayor demanda o redes de distribución sometidas a una mayor presión. Y es precisamente por esto por lo que preparar la infraestructura eléctrica ya no es una opción. 

Habrá empresas que al contar con una infraestructura de respaldo moderna seguirán operando con normalidad, incluso en mitad de un corte masivo de energía. Otras, en cambio, verán cómo se interrumpen procesos clave y cómo se generan pérdidas que podrían haberse evitado con una renovación a tiempo.

El gran apagón del pasado mes de abril debería servirnos como recordatorio. Nadie estaba preparado, y sin embargo todos lo padecieron. Esa es la realidad de la energía. Nuestra campaña de recompra no es simplemente una promoción comercial. Es una invitación a reflexionar sobre el estado actual de nuestras instalaciones y a dar un paso firme hacia el futuro. Aprovecharla significa adelantarse a los problemas, garantizar una continuidad y demostrar compromiso con la seguridad y la fiabilidad.