El cloud en todas sus versiones sigue evolucionando y madurando. Llevamos muchos años hablando de la nube y cada vez más predecible, híbrida y soberana. Al menos así lo ven los expertos que apuntan a modelos donde las empresas buscan equilibrar flexibilidad, control, cumplimiento y previsibilidad de costes.
En los últimos años, desde ReeVo Cloud & Cyber Security explican que el cloud público se ha consolidado como vía preferente para modernizar infraestructuras, impulsar la escalabilidad y acelerar la innovación.
Sin embargo, el nuevo contexto geopolítico y regulatorio está llevando a muchas empresas a replantear la distribución de sus cargas entre entornos. La repatriación, es decir, el traslado de determinadas cargas de trabajo desde nubes públicas hacia infraestructuras on-premise o hacia nubes privadas, se integra así en una estrategia más amplia de multicloud híbrido, orientada a optimizar rendimiento, riesgo y coste.
La Unión Europea ha intensificado su apuesta por fortalecer la soberanía tecnológica y la protección de datos mediante iniciativas y normativas como GDPR, NIS2, DORA, Data Act y AI Act. Paralelamente, marcos internacionales como el Cloud Act de EE.UU. han incrementado la sensibilidad de muchas organizaciones ante cuestiones de jurisdicción, localización del dato y transparencia.
Para muchas empresas esto se traduce en un crecimiento de la demanda de entornos europeos, certificaciones y garantías claras sobre residencia y control de los datos, especialmente en proyectos vinculados a GenAI y modelos LLM, donde la trazabilidad y la gobernanza se vuelven imprescindibles.
Otra tendencia que acelera la repatriación es el riesgo de lock-in o dependencia tecnológica. Las organizaciones buscan reducir el impacto de estándares cerrados y modelos que limitan la interoperabilidad futura. En 2026, ganarán peso las arquitecturas que faciliten la adopción de plataformas uniformes independientemente de la infraestructura subyacente, evitando así el riesgo de que los clientes queden atrapados y a merced de una limitación de las futuras opciones tecnológicas.
A pesar de sus ventajas, el enfoque estandarizado de la nube pública puede limitar la capacidad de ajuste a necesidades específicas. En 2026, la demanda de servicios cloud personalizados y soporte cercano seguirá creciendo, especialmente en sectores regulados y entornos críticos. ReeVo responde con un modelo que permite asignar recursos de forma granular, evitando sobredimensionamientos, y con niveles de soporte adaptados que pueden llegar al 24/7/365, con atención en el idioma local y conocimiento profundo del proyecto.
“La repatriación no es una alarma, sino una señal clara de que las empresas buscan soluciones más próximas a sus necesidades de negocio”, apunta Sara Trappetti, product marketing EMEA de CloudNative DevOps de ReeVo. “En 2026 veremos un cloud más inteligente y selectivo, pues no se trata de renunciar a sus ventajas, sino de recuperar control, reducir riesgo y alinear tecnología y negocio. Independientemente de las razones para una repatriación, ReeVo está preparada para acompañar a las empresas en la construcción de la mejor solución cloud”.