La IA está transformando las empresas con su oferta de nuevas oportunidades de automatización y productividad. Pero también plantea desafíos de seguridad, privacidad y cumplimiento de normas. Por eso, hay varias preguntas que todas las empresas deberían hacerse antes de implementar herramientas de IA.
No obstante, muchas compañías ya usan herramientas de IA. Según un estudio de Check Point Software y Vanson Bourne, entre el 97% y el 99% de las compañías. Además, el 90% invierte en herramientas de IA generativa para reforzar su seguridad. No obstante, usar esta tecnología de manera inadecuada puede derivar en fugas de información confidencial, incumplimientos de regulaciones y automatización de brechas de seguridad. Por eso hay que hacerse las mencionadas preguntas, que Check Point Software reduce a cuatro.
1 – ¿Dónde están mis datos y quién los entrena?
Muchas soluciones y herramientas de IA necesitan procesar gran cantidad de información para mejorar sus resultados, y sin un control estricto, los datos de las empresas pueden acabar en servidores externos sin garantías de seguridad o trazabilidad. Además, si un modelo se entrena con información sensible sin aislamiento adecuado, puede llegar a reproducir esos datos cuando se le hagan consultas concretas. Las empresas deben asegurarse de que la IA utilizada está entrenada en entornos seguros, con acuerdos contractuales claros y respetando la confidencialidad de la información.
2 – ¿Estás expuesto a fugas de información?
Uno de los principales riesgos para las empresas es que los empleados compartan en herramientas de IA datos sensibles. Por ejemplo, contratos, estrategias de negocio o código fuente. Al usar cuentas personales o versiones gratuitas, esa información puede almacenarse en plataformas públicas sin control.
Este tipo de fugas compromete la propiedad intelectual de la compañía, y puede derivar en pérdidas económicas y daños en la reputación. Las organizaciones deben implantar políticas claras que limiten qué datos pueden introducirse en sistemas de IA y habilitar herramientas empresariales con garantías de privacidad.
3 – ¿Cómo garantizar que no estás automatizando una brecha de seguridad?
La automatización sin supervisión es otro riesgo crítico. Generar informes, decisiones de negocio o comunicaciones sin verificar resultados de IA puede amplificar errores y sesgos. Además, los ciberatacantes están explotando técnicas, como la inyección de prompts, para manipular modelos y extraer información confidencial o introducir instrucciones maliciosas. Si una empresa automatiza procesos críticos sin controles, la IA puede convertirse en un vector de ataque dentro de la organización.
4 – ¿Estás cumpliendo con la regulación vigente?
El marco legal es cada vez más estricto en lo que respecta al uso de datos. Normativas como el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), DORA o NIS2 imponen obligaciones específicas sobre cómo se gestionan, procesan y almacenan los datos personales y corporativos.
Implementar la IA sin tener en cuenta estos requisitos puede derivar en sanciones millonarias y responsabilidades legales frente a clientes y accionistas. Para garantizar el cumplimiento, es fundamental contar con versiones empresariales certificadas, auditar de manera periódica y con regularidad el uso de IA e involucrar al DPO (Data Protection Officer) en cada despliegue.