El desafío de convertir los datos en una palanca de competitividad

El creciente volumen de datos en las organizaciones es una realidad imparable, más aún en plena era de la Inteligencia Artificial. Sin embargo, el mayor reto ahora es dominar esa ingente cantidad de información y convertirla en un valor para las empresas.

Más del 60% de la información empresarial sigue infrautilizada, limitando el impacto real de la inteligencia artificial en las organizaciones, según Stratesys. Es por ello que ahora el foco se debería poner en la integración, calidad y activación del proceso de negocio con esos datos.

“Las organizaciones han avanzado en digitalización, pero muchas siguen sin convertir su información en decisiones efectivas. La clave ahora está en integrar, gobernar y activar esa información dentro del negocio”, señala Luis Fernández-Sanguino, socio-director del área Content Driven de Stratesys.

Durante las últimas décadas, las compañías han desplegado múltiples sistemas (ERP, CRM o plataformas documentales) que han generado grandes volúmenes de información, en muchos casos fragmentada y difícil de explotar.

En este contexto, el desafío para las organizaciones no es generar más datos, sino ser capaces de utilizarlos de forma integrada y alineada con los procesos de negocio.

Y es que la combinación de información integrada, inteligencia artificial y modelos avanzados de gobernanza marcará la diferencia entre las compañías capaces de escalar su eficiencia operativa y aquellas que no logren extraer valor de sus propios sistemas.

La evolución hacia modelos de información integrada permite eliminar silos y facilitar el uso de esos datos en tiempo real y cuando es más necesario.

Además de esa integración, es necesario valorar la calidad de los datos. “La inteligencia artificial solo genera valor cuando se apoya en información fiable y bien gobernada. Sin esa base, el riesgo de amplificar errores es elevado”, añade.

Es aquí cuando entra en juego la gobernanza de la información que debe convertirse en una prioridad estratégica. Con ello, las organizaciones deben avanzar hacia modelos de gobierno, capaces de garantizar calidad, trazabilidad y seguridad.