La ciberseguridad ya no se aborda solo con herramientas, sino que hace falta contar con la capacidad operativa suficiente para poder sacarle partido. En un contexto marcado por el aumento de almenazas, la falta de talento especializado y la necesidad de protección continua, cada vez más pymes optan por externalizar la monitorización y respuesta ante incidentes a través de modelos MDR (Respuesta y detección gestionadas) y MSP (Proveedor de servicios gestionados).
Esto es debe, según apuntan desde el sector, a que el problema no reside en tener tecnología como tal, sino en poder gestionarla de forma correcta de manera ininterumpida, 24/7. La realidad es que las alertas constantes, las actualizaciones, la investigación de incidentes, los usuarios de sistemas en remoto y la existencia de proveedores externos generan una carga que muchos equipos internos y pymes no pueden asumir sin afectar al negocio.
La diferencia entre contar con soluciones de seguridad y estar realmente protegido suele visibilizarse cuando aparece una alerta crítica. En ese momento, además de detectar, la clave es saber priorizar, investigar y actuar con rapidez. El modelo MDR aporta esa capa operativa: monitorización continua, análisis de señales, validación de amenazas y ejecución de medidas de contención.
En vez de utilizar un enfoque reactivo, el servicio gestionado introduce procedimientos definidos y tiempos de respuesta establecidos. Aplicado a la ciberseguridad, el enfoque MSP implica que el cliente, en este caso las pymes, no tenga que convertirse en experto para mantener su protección.
En la práctica, el modelo incluye monitorización continua y correlación de señales; reducción del ruido y priorización de alertas relevantes; respuesta guiada o ejecutada con contención, aislamiento, bloqueo y recuperación; mejora continua de políticas y cierre de brechas detectadas; e informes orientados a negocio con métricas y recomendaciones.
La externalización de la monitorización que hacen las pymes no implica perder visibilidad, sino estructurarla. En entornos de pymes donde los equipos TI son reducidos o están externalizados parcialmente, el modelo gestionado permite cubrir horarios críticos, evitar puntos ciegos y acelerar la toma de decisiones.
Desde Ontinet.com recomiendan que, antes de contratar un servicio gestionado, las pymes comprueben tres aspectos: qué se monitoriza y qué se responde fuera de horario, para comprobar el alcance real de la monitorización 24/7; los tiempos de reacción, escalado, contención y comunicación, para establecer si los procedimientos son claros; y la transparencia, comrpobando si hay informes comprensibles, evidencias y acciones recomendadas.
Alejandro Aliaga, CTO de Ontinet.com, ha destacado que «una alerta no es un incidente. Y un incidente no es una crisis si se gestiona a tiempo. El MDR bien planteado convierte el caos en un proceso que incluye detectar, validar y actuar, con evidencia y con velocidad. Cuando el cliente nos delega la monitorización y gestión, le devolvemos tiempo. Tiempo para su negocio, para su equipo de IT, para sus prioridades. La seguridad no debería convertirse en un segundo trabajo. Hay una idea equivocada y es pensar que externalizar es perder control. En realidad, con un buen servicio gestionado ganas trazabilidad, métricas y un plan. El control no lo da tocar botones si no que lo da saber qué está pasando y qué se está haciendo al respecto».