La sostenibilidad se consolida como factor determinante de la competitividad empresarial en España. Aunque son las grandes empresas las más preocupadas por este aspecto, el incremento de sus medidas cada vez lo consolida más como una palanca de negocio.
Así lo revela el informe “La sostenibilidad como palanca de negocio”, realizado por Multinacionales con España. El estudio muestra que el 90% de las compañías analizadas ya ha fijado objetivos cuantitativos y más del 80% ha formalizado compromisos Net Zero. Además, destaca que la gestión del talento es la dimensión más consolidada, con un 80% de madurez.
La sostenibilidad genera retorno económico medible a través de cinco palancas que funcionan de forma interrelacionada, que cuando se activan de forma coordinada, generan un efecto multiplicador sobre el desempeño empresarial: aumento directo de ingresos, reducción de costes, refuerzo del posicionamiento, mitigación de riesgos: y fomento de la innovación.
España posee ventajas estructurales en el contexto europeo que generan un potencial único para el liderazgo en transición sostenible. Es el segundo país de la UE en capacidad eólica instalada y el tercero en solar fotovoltaica, con capacidad de fabricar el 60% de la cadena solar y casi el 100% de la eólica, lo que posiciona al país como un proveedor clave para Europa. Asimismo, España se consolida como destino prioritario de inversión extranjera, con más de 10.800 proyectos greenfield desde 2013 en sectores de movilidad eléctrica y fabricación avanzada.
No obstante, el informe identifica dos barreras críticas que actúan como cuellos de botella: la fragmentación del tejido pyme, ya que su reducido tamaño limita la escala financiera y técnica necesaria para invertir en transformación verde y la dependencia de sectores intensivos en carbono.
De hecho, la publicación advierte que las corporaciones sin estrategia de adaptación climática podrían perder entre el 5% y el 25% de su EBITDA para 2050, llegando al 50% en sectores intensivos. El coste es inmediato: el 71% de los ejecutivos siente la exigencia de los inversores, mientras que el 54% de los consumidores ya está dispuesto a pagar un sobrecoste por productos sostenibles. La falta de integración de criterios ESG no solo erosiona la confianza del mercado, sino también la capacidad de atraer talento y la valoración bursátil.