Solo un 20% de las empresas está completamente preparada para trabajar con IA agéntica

Los agentes de IA tienen mucho potencial para facilitar el trabajo de las empresas, así como de aumentar sus ingresos y liberar tiempo para que sus empleados puedan dedicarse a tareas de mayor importancia y menos rutinarias. Pero para aprovechar su potencial, puede que las empresas tengan que funcionar de forma diferente a como lo han hecho hasta ahora. Esto puede llevar a que tengan que cambiar hasta su manera de trabajar. Porque solo un 20% de las empresas está completamente preparada para trabajar con IA agéntica y rediseñar los procesos para que funcionen de forma autónoma con agentes de IA.

Además, solo el 16 % de los encuestados afirmó que sus procesos empresariales estaban preparados, y el 5 % señaló que estaban muy preparados para la adopción de agentes, según un informe sobre el uso de la IA agéntica en la empresa, de Deloitte.

Un 42% están probando un número reducido de agentes de IA o tienen en marcha algunas implementaciones, y un 43% está ampliando la implementación de agentes de IA a distintas funciones. Pero solo un 15% de las empresas han alcanzado una adopción de la IA agéntica a gran escala, orquestada y con múltiples agentes.

Casi un 50% de los responsables que han participado en la encuesta para el informe de Deloitte aseguran que tienen una visión clara de su futuro modelo operativo impulsado por agentes de IA. Pero hay tres barreras que impiden que las empresas amplíen el uso de la IA agéntica: la falta de una base de datos unificada y accesible (72 %), la incapacidad para confiar en los agentes y gestionarlos (70 %), y el coste y la complejidad de la integración (67 %).

La mayoría espera también cambios significativos en procesos y plantilla. Un 74% espera que casi la mitad de sus procesos empresariales se rediseñen o reconstruyan en torno a los agntes de IA, y un 61% espera que la mayoría de sus procesos estarán impulsados por agentes de IA. Otro 61% espera que la mayoría de agentes de IA que usen sean en su mayoría autónomos, y un 58% que la mayoría de agentes se coordinen y colaboren de manera autónoma entre sí de manera transversal para completar tareas de varios pasos.

Mientras tanto, el 75% de los responsables de empresas creen que la colaboración entre personas y agentes de IA aporta más valor. Esperan también que esta colaboración conlleve que los empleados dirijan a los agentes de IA, revisen los resultados, validen la calidad y decidan cuándo se necesita que el criterio humano prevalezca y se utilice.

Estos responsables reconocen que llegar a este punto con la IA agéntica conllevará cambios, ya que se crearán nuevos puestos de trabajo, y que cambiarán los requisitos laborales para aprovechar las capacidades de la colaboración entre humanos y agentes. Más de un 40% de ellos preveń por tanto una disrupción, que estará entre grande y extrema, en el periodo comprendido entre los próximos 12 y 18 meses.

Para reducir estos cambios, Deloitte señala que se pueden tomar ciertas medidas, como la aplicación de IA agéntica sobre los procesos existentes (superposición) como puente, y no como destino final. Así, durante la fase de superposición, las empresas pueden valorar cómo debe cambiar el papel de las personas, quién debe hacer el trabajo y cómo debe cambiar la secuencia de tareas. Pero las organizaciones no pueden detenerse ahí, ya que el rediseño de procesos puede llevar años. Si lo hacen, es poco probable que sus esfuerzos vayan más allá de una optimización y mejoras en eficiencia.

Solo un 31% de las empresas espera que al menos el 50% de sus procesos se rediseñen y reconstruyan en torno a la IA agéntica en un plazo de dos años, aunque su pocentaje sube hasta el 74% para los que esperan hacerlo en un plazo de cuatro años. Solo la cuarta parte de los encuestados espera una coordinación interfuncional de los agentes en dos años, pero suben hasta el 58 % en 4 años. Mientras, un 35% esperan que en dos años se difuminen las fronteras funcionales, mientras que un 67% cree que el plazo para conseguirlo llevará cuatro años. 

Las empresas también deben dar a los empleados tiempo para practicar sus funciones relacionadas con la IA agéntica, así como realizar ejercicios para fomentar la confianza y que les ayuden a snetirse más seguros en la colaboración con agentes de IA. También pueden compartir con ellos sus expectativas con respecto a estas colaboraciones de forma clara.

Mientras, aunque haya carencias en competencias tecnológicas, y las plantillas se resistan al cambio y tengan que hacer frente a sistemas complejas, los responsables de las empresas ven cada vez más a la IA agéntica como una herramienta para facilitar su crecimiento y crear nuevo valor, y no solo para reducir costes. Además, los debates de empresa sobre la productividad se plantean cada vez más sobre la perspectiva de la IA, y crece el optimismo en la alta dirección sobre el impacto que esta tecnología tendrá en el futuro.