Continuamente hablamos del valor que aporta el partner a los clientes: ya sea por su conocimiento, por su experiencia tecnológica o por la confianza que deposita para determinadas operaciones. Sin embargo, existen otros entornos que parecen básicos o más superfluos, pero suponen un estándar que podemos revalorizar. Es el caso del soporte 24/7.
Muchos partners ofrecen el servicio de soporte 24/7 a sus clientes. Ya sea para garantizar la continuidad de negocio, responder ante incidentes de seguridad o mantener la infraestructura en determinados momentos críticos.
Sin embargo, el 24/7 no debería venderse como tener a alguien contestando el teléfono a cualquier hora, sino como un modelo de valor. Ahí se combina monitorización, prevención, ciberseguridad y capacidad de respuesta inmediata.
Así, el valor de un soporte 24/7 pasa por una gestión reactiva de las TI a otra preventiva, donde el partner intenta resolver el incidente antes incluso de que afecte al negocio. Este servicio se convierte así en un modelo más gestionado y de valor. Y para navegar en esa dirección hay varios pasos que se pueden dar:
Con todo ello podemos construir un soporte 24/7 revalorizado. Una fórmula que se adecúe más a las necesidades actuales de los clientes y que nos permita trabajar de una forma más continua y menos por picos. Una manera más natural de entender la tecnología.