Tener el inventario correcto, saber dónde está cada artículo y cuál es su ciclo comercial son retos adscritos a la gestión del almacén logístico. Desafíos que cobran especial importancia cuando cada metros cuadrado es clave para sacar rentabilidad al negocio y en una época en la que llegar el primero es esencial.
Un aprovisionamiento correcto implica mantener el equilibrio entre las necesidades que deberán solventarse y la liquidez óptima para disponer del flujo de ingresos que se necesita para dar cobertura al stock adquirido. En este sentido, Pablo Couso, director comercial de Datisa lo resume:
No tener la cantidad de stock suficiente implica no poder atender las demandas de los clientes y dejar pasar oportunidades de negocio. Almacenar demasiado stock, por el contrario, puede acarrear serios problemas de liquidez si no se consigue poner a tiempo en el mercado la mercancía que se guarda en el almacén”.
Cuando se trata de gestionar el almacén de un mayorista que funciona como el gran almacén del que se abastecen los clientes profesionales que dan servicio al cliente final, es crítico que la gestión sea aún más precisa por la relación de “dependencia” que se genera entre unos y otros. Que el mayorista tenga la capacidad de servir cuando lo demanda y con los productos que demanda, dependerá, fundamentalmente, de la organización de la reposición de stock de su gran almacén.
Aunque partimos de la idea de que no es fácil estar siempre preparados para todo, la tarea de un mayorista o gestor de almácenes es precisamente esa. Buscar el mejor equilibrio entre la demanda y el aprovisionamiento de inventario. Para ello, hay algunas ideas que poner en marcha:
En definitiva, el análisis de la información dentro y fuera del almacen será la clave para una gestión adecuada. La coordinación y la agilidad serán dos complementos de valor para finalmente hacer que el aprovisionamiento sea el óptimo.
Imagen | Nana Smirnova