DRaaS (Disaster Recovery as a Service) es una solución basada en la nube que garantiza la recuperación de datos, aplicaciones y sistemas críticos de una empresa tras un incidente disruptivo, como fallos de hardware, ciberataques, desastres naturales o errores humanos.
A diferencia de las soluciones tradicionales, DRaaS no requiere una infraestructura física dedicada, ya que opera en la nube, ofreciendo mayor flexibilidad y escalabilidad para las empresas que utilizan este tipo de soluciones.
El mercado enfocado a estas soluciones está en continúa evolución y subida. Fuente como Marketandmarkets estiman que para 2027, este mercado generará alrededor de 23.500 millones de dólares, lo que implica una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 21,6% durante el período de 2022 a 2027. Otros predicciones de GMI sugieren que el mercado podría alcanzar los 82.800 millones de dólares para 2032, con una CAGR superior al 22% entre 2023 y 2032.
Aunque no se dispone de datos específicos y actualizados exclusivamente para el mercado español de DRaaS, se observa una tendencia creciente en la adopción de estas soluciones. En este sentido, Mario Hernando, experto en cloud de IPM, la filial de cloud híbrida y ciberseguridad de Ricoh, corrobora esta tendencia que consiste “en adoptar soluciones de DRaaS, que se caracterizan por una alta disponibilidad ofrecida por los proveedores de nube pública, una baja inversión inicial y la facilidad de configuración, uso y gestión”.
En términos generales, el funcionamiento básico de una solución DRaaS es el siguiente:
Esto aplicado a un contexto empresarial supone diversos beneficios como:
Así, las soluciones DRaaS se presentan como una solución para garantizar la continuidad operativa, la protección de datos y la resiliencia frente a desastres. Su capacidad para ofrecer recuperación rápida, escalabilidad y ahorro de costes convierte a esta tecnología en una inversión estratégica para empresas de todos los tamaños y sectores.