A pesar de que cada vez hay más interés por la IA, muchas empresas siguen sin ver un impacto tangible en sus resultados. Para abordar esta situación, Dell Technologies propone adoptar una estrategia de IA que permita convertir cada avance en un impulso para el siguiente, generando así un ciclo continuo de mejora y valor añadido. Esta dinámica, conocida como “efecto volante de inercia”, ayuda a que los beneficios se acumulen con el tiempo y cada nuevo proyecto sea más eficaz y rentable que el anterior.
Según Dell Technologies, las empresas deben superar la fase de pruebas aisladas y apostar por una estrategia estructurada para conseguir que la adopción de la IA impacte de forma positiva en sus resultados. Para ello, esta estrategia de IA debe tener el foco en el ROI desde un primer momento. Las claves para conseguirlo son las siguientes:
En conclusión: al contar con una estrategia de IA bien definida, la Inteligencia Artificial se convierte en un motor de transformación empresarial sostenible. Si se da prioridad en ella al impacto, se refuerzan los éxitos y se mantiene una dirección estratégica, la IA no solo se convierte en un impulso para la productividad, sino que redefine los negocios.