La construcción de centros de datos en EMEA debe evolucionar para preparar a las empresas de la zona para el futuro, según un estudio de Lenovo titulado Data Center of the Future (El centro de datos del futuro).
Según la compañía, los diseños tradicionales de los centros de datos no están a la altura de las necesidades, y de hecho un 46% de los responsables de TI reconoce que su infraestructura actual no sostiene de manera adecuada sus objetivos de alimentación eléctrica o reducción de carbono.
Por tanto, tienen que evolucionar, tanto para alimentar cargas de trabajo de IA de manera eficiente como para abordar las demandas urgentes que se hacen al sector en materias de sostenibilidad y cumplimiento normativo.
Paralelamente, nada menos que el 99% de los responsables de TI y altos directivos de la región aseguran que la soberanía de los datos será muy importante en la manera en que se recogen, almacenan y procesan los datos de cara al futuro. La IA sigue acelerando el uso de datos en todos los sectores ,pero distintas organizaciones todavía tienen complicaciones para implementar esta tecnología con efectividad, así como para alimentarla de manera sostenible.
Esto, nuevamente, subraya la brecha, cada vez más amplia, entre las ambiciones digitales y la realidad de las infraestructuras actuales. En un momento, además, en que el mercado de los centros de datos está creciendo, y el consumo de energía, la sostenibilidad y los costes se están convirtiendo en aspectos críticos para los responsables TI de la región de EMEA.
El estudio, además, desvela una hoja de ruta sobre los principales factores que influirán en diseños, tecnología y ubicaciones de centros de datos en el futuro.
Así, aunque el 92% de los responsables de TI da prioridad a trabajar con socios tecnológicos que reduzcan el consumo de energía y la huella de carbono, solo el 46% señala que el diseño actual de sus centros de datos responde a sus objetivos de sostenibilidad.
Esta brecha destaca la cada vez mayor presión medioambiental que están generando la IA, la automatización y en ingente aumento de los datos. La combinación de estos factores, además, ha hecho que los sistemas de refrigeración tradicionales, como la que utiliza aire, tengan complicaciones para equilibrar eficiencia, costes y reducción de carbono.
El 88% de los responsables de TI valoran la soberanía de los datos como una prioridad. Casi el 99% esperan que este factor mantenga su importancia durante los próximos cinco años. Es evidente que el cumplimiento de las normas y el control sobre dónde están los datos serán puntos importantes para el diseño de centros de datos en el futuro.
Un 94% de los participantes en el estudio, además, destaca la latencia baja como un requisito clave, tanto ahora como en los años venideros, reforzado por el crecimiento de aplicaciones que operan en tiempo real y la informática en el edge.
El 90% de los responsables de TI, por otro lado, creen que la IA aumentará de forma notable el uso de datos en sus organizaciones en la próxima década, y el 62% esperan que la IA y la automatización tengan más impacto sobre la estrategia informática.
A pesar de ello, el 41% de los encuestados admite que sus organizaciones no están preparadas todavía para poder integrar lA de manera eficiente.
A la vista de estos datos, Lenovo ha trabajado con la compañía de ingeniería AKT II y los arquitectos de Mamou-Mani para esbozar cómo podrían ser los centros de datos en 30 años, a medida que su importancia para nuestras vidas, tanto en lo personal como en lo laboral, sigue aumentando, lo mismo que la demanda de energía.
Los conceptos diseñados toman el modelo de centros de datos basados en racks de servidores, y aprovechan la tecnología de refrigeración por agua para mejorar en sostenibilidad.
Además, utilizan recursos naturales diversos, espacios sin uso y localizaciones fuera de lo esperado para abordar las complicaciones y cubrir las necesidades de los usuarios.
Entre los diseños propuestos está el conocido como La Nube Flotante, un concepto que se basa en la suspensión de centros de datos en el aire, a una altura de entre 20 y 30 kilómetros para que estén a una distancia segura de los vuelos comerciales, con alimentación por energía solar 24/7 y bucles cerrados de refrigeración líquida presurizada para evitar la contaminación del aire.
Los módulos de este centro contarían con un tamaño reducido, lo que hace que este diseño, que flota en el aire, resulte posible.
El segundo diseño ha recibido el nombre de El Pueblo de Datos, y se construiría cerca de fuentes de agua, como ríos o canales. Cuenta con un sistema de centros de datos basado en módulos de ladrillos o cápsulas apilables, y conectado a las necesidades de la ciudad en la que ubica.
Por su situación contaría con refrigeración líquida mejorada, y capacidad de transferir el calor residual para alimentar o calentar instalaciones locales, como escuelas u hogares.
También podría reducir la latencia por su cercanía a puntos clave. Este modelo también podría extenderse a un spa de datos. Estaría impulsado por energía geotérmica, en combinación con parajes naturales, como valles o lagunas, para generar centros de datos biofílicos con bajo impacto visual.
Un tercer diseño, el Centro de Datos en Bunker, aprovecharía túneles, búnkeres o sistemas de transporte en desuso para trasladar la tecnología bajo tierra. De esta manera minimizaría la necesidad de contar con nuevos espacios para aumentar la capacidad. Así se reduciría el uso del terreno y permitiría desarrollar instalaciones en puntos céntricos con un impacto muy bajo.
Este modelo, además, contaría con un nivel más elevado de resiliencia de seguridad, porque su ubicación en subterráneo produciría un sistema de gestión térmica con gran eficiencia natural.
Eso sí, todos estos conceptos necesitarán tecnología de refrigeración líquida para solucionar el problema del calor en los centros de datos y la refrigeración por aire tradicional. De hecho, todos están preparados para integrarla.
La refrigeración líquida necesita menos energía que la que se realizar por aire, lo que aumenta la eficiencia y sostenibilidad de estos tres conceptos.
Las empresas tienen, por tanto, que abordar por un lado la creciente demanda de computación y, por otro, los requisitos más estrictos de sostenibilidad. Por eso, es necesario que empiecen desde ahora a optimizar sus infraestructuras.
Por ejemplo, pueden hacerlo con la refrigeración líquida Neptune, que puede eliminar hasta el 98% del sistema directamente en la fuente. Además, rebaja de forma notable el consumo de energía y la dependencia de métodos tradicionales de refrigeración basados en aire. Esto hace que esté preparada para el futuro y en línea con los objetivos de rendimiento y los compromisos medioambientales.