Se acerca un nuevo Black Friday ¿Dentro o fuera?

Se ha convertido ya en tradición, importada de Estados Unidos, la celebración del Black Friday en España. El último viernes de noviembre, en 2025 será el 28 de noviembre, se celebra el viernes negra que da el pistoletazo de salida a la campaña navideña. Un momento cada vez causa más animadversión entre los vendedores, pero a la vez se convierte en una fecha clave para los consumidores.

A juzgar por el movimiento de estos días, la campaña de Black Friday 2025 apunta a que volverá a ser muy activa. Hablamos un momento en el que, según diferentes fuentes, se calcula que los españoles se gastarán entre 100 y 500 euros, especialmente en categorías como tecnología o moda.

Sin embargo, las dudas alrededor de Black Friday son cada vez más evidentes entre los consumidores. El 78% no confía en la veracidad de los precios y las promociones, según un informe de IAB Spain. El sentimiento es aún más acusado entre la Generación Z (83%) y la Generación X (80%).

El 78% de los consumidores no confía en la veracidad de los precios y las promociones

Además, el dispositivo desde el que consultan información y hacen sus compras es cada vez más el teléfono móvil. La pasada Navidad, las compras en dispositivos móviles supusieron un 55% del total online del periodo, según datos Taboola. Un entorno móvil para el que muchas tiendas no están preparadas.

Ya sea por las dudas de precios, por la experiencia negativa o motivos técnicos, lo cierto es que el abandono de carro sigue siendo un reto para el retail. Casi nueve de cada diez compradores ha abandonado un carrito en alguna ocasión y ocho de cada diez afirma haber realizado devoluciones, explica el estudio.

El precio, factor decisivo

Tan solo el 35 % de los compradores suelen ser leales a una misma marca, el 65 % restante se mueve por precio y promociones. Los datos son de un estudio elaborado por Gelt que constatan la fidelidad de los consumidores está muy atada al precio.

1 de cada 3 compradores declara estar muy abierto a probar alternativas en su próxima compra y, entre los jóvenes de 18 a 24 años, esa apertura es todavía mayor. En este sentido, la cultura del ahorro, que lleva años siendo clave, se ha consolidado. Aún así, la confianza en la marca sigue siendo un filtro determinante, sobre todo entre las mujeres y los Boomers.

Tampoco nos podemos olvidar que los consumidores cada día se mueven en un mercado más competitivo. Estos se mueven por la conveniencia (96%), la amplitud de oferta y variedad disponible (92%) y la competitividad en precios, promociones y descuentos (87%), según señalan en IAB Spain.

Poniendo a prueba el retail

Más allá de las dudas que puede generar a los vendedores acoplarse o no al Black Friday, lo cierto es que sumarse a esta tendencia comporta ciertos beneficios:

  • Poner a prueba la arquitectura de la tienda: en la antesala de la campaña navideña, comprobar que estamos listos para el despliegue de la época más consumista del año es fundamental. El Black Friday puede servir como una simulación con picos de demanda donde entender si estamos garantizando una experiencia fluida, rápida y segura.
  • Seguridad, a raya: el cibercrimen sabe que en estos momentos cualquier ataque puede ser devastador para un negocio y se pone manos a la obra. El Black Friday nos puede servir para revisar posibles brechas que tengamos o ponernos en alerta para reducir al máximo el impacto de las amenazas.
  • Incentivos convertibles en fidelización: si bien el precio es un factor decisivo para los consumidores, también es un aliciente que invita a que nos conozcan. Una oportunidad para llevar a esos consumidores a nuestra comunidad de compradores fieles.

Así, esta campaña puede ser la excusa perfecta para seguir innovando en el retail o descubrir cómo podemos seguir potenciando nuestra tienda. ¿Estamos dentro o fuera?