La seguridad de uno es la seguridad de todos

Por David Gasca, Responsable de Marketing y Operaciones de Ciberseguridad en V-Valley

Una de las grandes conclusiones de 2025 es que la seguridad de una organización ya no termina en su perímetro. Con los ataques a la cadena de suministro duplicándose en el último año, hemos confirmado que la interconexión digital es nuestra mayor fortaleza, pero también nuestro talón de Aquiles. Hoy, la amenaza no entra por la puerta principal, sino a través de la confianza depositada en terceros.

En este contexto, la directiva NIS2 ha llegado para exigirnos un control riguroso sobre nuestros proveedores. Sin embargo, al mirar el tejido empresarial ibérico, nos topamos con una realidad incómoda: una ciberseguridad a dos velocidades. Mientras las grandes corporaciones blindan sus infraestructuras, la gran mayoría de las pymes, que forman esa cadena de suministro crítica, siguen luchando con presupuestos limitados y falta de talento especializado.

Esta brecha de seguridad es un riesgo compartido. Un proveedor desprotegido es una puerta trasera abierta para toda la cadena. Por ello, en 2026, la prevención tradicional, basada en levantar muros más altos, ya no basta. La estrategia debe pivotar, obligatoriamente, hacia la ciberresiliencia.

La resiliencia asume que el incidente es una posibilidad estadística real. El objetivo ya no es solo evitar el golpe (que también), sino garantizar la capacidad de encajarlo, resistir y recuperarse con el mínimo impacto operativo. Aquí es donde el canal de distribución juega un rol social y económico fundamental.

Desde V-Valley abordamos esta brecha con una estrategia bidireccional. Por un lado, dotamos a la gran corporación de herramientas de trazabilidad y scoring para auditar en tiempo real el riesgo de sus terceros. Por otro, elevamos el estándar de la pyme, democratizando el acceso a tecnologías avanzadas (XDR, SOC) mediante modelos de servicio gestionado.

Nuestro objetivo es que el partner pueda ofrecer a la pequeña empresa un escudo de nivel enterprise, cerrando así el círculo: la gran empresa gana visibilidad y control, mientras su cadena de suministro deja de ser el eslabón débil.

Para este 2026, el mensaje es claro: en un ecosistema hiperconectado, la seguridad de uno es la seguridad de todos. Reducir la desigualdad cibernética no es solo una cuestión de cumplimiento normativo o de solidaridad empresarial; es la única forma de garantizar la viabilidad de nuestra economía digital.