La digitalización definitiva del transporte por carretera en España ya tiene fecha. A partir del 5 de octubre de este año, el documento de control administrativo del transporte de mercancías por carretera deberá ser obligatoriamente digital (eCMR) según establece la Ley 9/2025 de Movilidad Sostenible. La medida supone un cambio profundo en la gestión documental de miles de operaciones logísticas diarias y obligará a transportistas, cargadores y operadores logísticos a abandonar definitivamente el papel.
Aunque el sector ya venía avanzando hacia la digitalización, esta normativa marca un punto de inflexión: la documentación del transporte deberá poder generarse, almacenarse y presentarse electrónicamente ante las autoridades en cualquier momento.
La carta de porte —el documento que acredita el contrato de transporte de mercancías— está regulada en España por la Ley 15/2009 del contrato de transporte terrestre de mercancías. Tradicionalmente se ha emitido en papel, pero la normativa ya permitía su formato electrónico siempre que las partes estuvieran de acuerdo.
La verdadera transformación llega ahora con la obligación de digitalizar el documento de control administrativo del transporte, regulado por la Orden FOM/2861/2012. Este documento contiene la información básica de cada envío y debe estar disponible en caso de inspección durante el transporte.
Con la nueva normativa, la Administración busca:
En la práctica, muchas empresas están optando por soluciones que integran carta de porte digital, documento de control y prueba de entrega en una única plataforma.
La obligación de digitalizar la documentación afectará a prácticamente todo el transporte de mercancías por carretera en España, pero tendrá un impacto mayor en los sectores con mayor volumen de movimientos logísticos.
Entre ellos destacan:
En todos estos casos, la documentación del transporte forma parte de la operativa diaria y su digitalización obligará a revisar procesos internos, sistemas informáticos y relaciones con proveedores de transporte.
La transición hacia el documento digital se percibe en el sector como inevitable, aunque también plantea retos operativos.
“La digitalización es positiva porque elimina errores y mejora la trazabilidad, pero exige que todos los actores de la cadena estén conectados”, explica Carlos Martín, director de operaciones de un operador logístico nacional.
Para los transportistas autónomos, el cambio supone un salto tecnológico importante. “Muchos pequeños transportistas todavía trabajan con documentación en papel. Habrá que facilitar herramientas sencillas para que puedan adaptarse sin complicaciones”, señala Laura Pérez, consultora especializada en digitalización logística.
Desde el lado de los cargadores, la digitalización también se ve como una oportunidad para ganar eficiencia. “Tener toda la documentación del transporte integrada con los sistemas de gestión permite reducir incidencias, acelerar entregas y mejorar el control de los envíos”, afirma Miguel Santos, responsable de logística de una empresa de distribución.
La entrada en vigor de la normativa en 2026 obliga a las empresas a iniciar la adaptación con tiempo. Entre los pasos más importantes se encuentran:
Más allá de sustituir el documento físico por uno digital, el cambio normativo está impulsando una transformación más profunda en la logística.
La digitalización permite automatizar procesos, mejorar la comunicación entre empresas y generar datos valiosos sobre el transporte. Para muchas compañías, la adaptación a la nueva normativa se está convirtiendo en el primer paso hacia una logística más conectada y eficiente.
El desafío ahora será que todos los actores del sector —desde grandes operadores hasta transportistas autónomos— puedan adaptarse al mismo ritmo antes de la fecha límite de 2026.