Del paternalismo a la igualdad: el cambio del canal TI [Opinión 8M]

Cuando pienso en el canal de distribución tecnológico en España, a menudo me vienen a la mente muchos retos en referencia al feminismo, pero luego me siento y descubro que hemos avanzado. Un avance lento, pero un avance, al fin y al cabo. Y eso siempre es una buena señal en un 8M, día de la mujer trabajadora.

Cuando comencé a escribir en MuyCanal, allá por el 2011, descubrí que en el canal de distribución la tónica general era la de los hombres acorbatados. Mucho ha llovido desde ese momento en el que las mujeres se quedaban excluidas de los entornos directivos para guarecerse en las responsabilidades de marketing o comunicación, entornos muchos más feminizados. Ese momento en el que las miradas condescendencia o el paternalismo por ser mujer y, además joven, eran habituales. Ese momento en el que las mujeres y la venta de tecnología no parecían ir de la mano.

Sin embargo, poco a poco la tónica ha cambiado. No vamos a negar que el canal de distribución sigue siendo un mundo de trajes masculinos (y ya pocas corbatas e incluso, alguna zapatilla), pero ya ver a una mujer en eventos de partners, reuniones con mayoristas o discusiones sobre márgenes no es tan raro. Y eso ya es una victoria.

Algunos fabricantes, mayoristas o partners han entendido que las mujeres tienen una visión diferente de la industria y los negocios. No solo eso, sino que son un valor en sí mismo por sus conocimientos, experiencia y contactos. Un valor que puede ser diferencial y decisivo para cambiar el rumbo de un mayorista mal enfocado, encontrar partners con nuevos aires o simplemente reenfocar un negocio. Gracias a ello, hemos ido viendo que paulatinamente el canal de distribución ha incorporado mujeres en puestos de responsabilidad.

«No vamos a negar que el canal TI sigue siendo un mundo de trajes masculinos, pero ver a una mujer ya no es tan raro. Y eso es una victoria»

Queda mucho camino por recorrer, eso es indudable. Falta «vender» (nunca mejor dicho) a más mujeres lo bonito que puede ser vender tecnología, valga la redundancia. Demostrar con referencias que ellas pueden ser esa directiva que cierra acuerdos con fabricantes o mayoristas, y que el techo de cristal se puede romper con la colaboración de todos y todas. Porque no hay nada más valioso que una persona lanzada a conseguir sus objetivo, y en eso, las mujeres sabemos mucho.

Pero, sobre todo, hace falta romper estructuras anquilosadas en un pasado muy cercano. Esas que dicen que las mujeres se deben apartar de su profesión por ser madres, mientras muchos hombres todavía no se cogen ni la baja obligatoria. Hace falta corresponsabilidad en la conciliación familiar y laboral. Hace falta impulsar modelos híbridos, esos que en pandemia eran tan habituales y ahora parecen cosa del pasado. Hace falta seguir demostrando que vender tecnología no tiene género y que las mujeres nos podemos poner enfrente de cualquier proyecto.

Sin embargo, más allá de las reivindicaciones, en este 8M vamos a enfocarnos en todo lo conseguido; vamos a ser conscientes de dónde venimos para mirar al frente y pensar en un futuro donde el talento femenino ocupe su lugar en el canal de distribución. Juntas lo conseguiremos.