5 errores en el despliegue de un proyecto IoT

Construir un proyecto IoT cada vez es más común en cualquier negocio. Industria, sanidad, ecommerce han encontrado en la interconexión de elementos un beneficios estratégico. Sin embargo, estos despliegues todavía cuentan con errores de base que pueden hacer tambalear los cimientos del proyecto.

Un error en el diseño o validación de la conectividad puede afectar a la escalabilidad, la continuidad y el coste total de cualquier proyecto. Es por ello que es imprescindible revisar ciertos aspectos críticos en forma de errores comunes que nos proponen desde Wireless Logic.

Escalar un proyecto sin validar el ecosistema de conectividad

Uno de los errores habituales en proyectos IoT globales es asumir que un dispositivo que funciona en una región funcionará de la misma forma en cualquier otro mercado. Sin embargo, la compatibilidad de bandas, la disponibilidad de tecnologías de acceso específicas como LTE-M o NB-IoT, y las particularidades de cada red local pueden afectar directamente al rendimiento del servicio. Un equipo puede funcionar sin problemas durante una prueba inicial y, aun así, presentar incidencias cuando se despliega en países donde determinadas tecnologías no están disponibles o no tienen la cobertura esperada.

Elegir un hardware que no está preparado para el futuro

La desconexión progresiva de tecnologías heredadas como el 2G y el 3G en distintos mercados pone de manifiesto la importancia de diseñar los proyectos con una visión a largo plazo, especialmente cuando se trata de despliegues que deben mantenerse operativos durante años.

La selección del hardware no debería basarse únicamente en el coste o la disponibilidad. Validar desde el inicio que los dispositivos y módulos son compatibles con las tecnologías de conectividad, valorar su ciclo de vida o trabajar con dispositivos que cumplen con especificaciones de la 3GPP o GSMA es imprescindible.

Asumir que la conectividad funcionará igual en cualquier mercado

Un dispositivo que funciona correctamente durante las pruebas iniciales no tiene por qué ofrecer el mismo rendimiento en todos los países. Validar previamente la compatibilidad de las bandas de frecuencia, la disponibilidad de tecnologías de acceso y las capacidades reales de las redes en cada mercado resulta esencial para evitar incidencias durante el despliegue y garantizar una conectividad fiable a escala internacional.

No validar el ecosistema completo de conectividad

La conectividad de un dispositivo no depende de un único elemento, sino del correcto funcionamiento de todo el ecosistema. Es necesario verificar desde el inicio la compatibilidad entre la SIM, el módulo y los distintos estándares de aprovisionamiento remoto (RSP). También conviene validar la posibilidad de configurar un APN privado en los equipos y la capacidad de extraer la información necesaria para cumplir sus objetivos y contribuir a la toma de decisiones basadas en datos.

Ignorar el contexto regulatorio

Diseñar un proyecto IoT pensando únicamente en un mercado puede convertirse en una barrera para su crecimiento.  Plantear correctamente el alcance del despliegue ayudará a anticipar cualquier obstáculo futuro y tomar las decisiones más acertadas desde las fases iniciales del proyecto.