La flexibilidad de pago, clave del comercio electrónico en 2027

Elegir cómo se paga una compra se empieza a convertir en una decisión natural natural. Tanto como elegir cuándo recibirla. El modelo «compra ahora, paga después» está por ello entrando en una etapa en la que la flexibilidad deja de ser una alternativa de flexibilidad añadida al final del proceso de compra, para integrarse en la experiencia de pago.

Esto responde también a un cambio en las prioridades de los consumidores, ya que según el informe State of Shopping 2026 de Scalapay, el 70% de consumidores españoles ve la flexibilidad de pago como principal factor a la hora de hacer una compra, lo que la sitúa por delante del precio (58%), y las promociones (42%).

Para 2027, la tendencia lleva a un modelo en el que los conusmidores no tengan que buscar una opción de pago flexible (BNPL), sino que esperen encontrar diferentes alternativas para decidir cómo y cuándo pagar directamente en el checkout, y de manera adaptada a cada experiencia de compra.

El BNPL surgió como alternativa para dividir el importe de ciertas compras. Pero su evolución está llevando este concepto a un ecosistema de pagos en el que la flexibilidad es cada vez más natural en el proceso de compra. Después de un 2026 marcado por más integración tecnológica, la expansión a nuevos mercados y el avance de soluciones, tanto en comercio electrónico como en tiendas físicas, 2027 traerá más convergencia entre pagos flexibles e infraestructura tradicional de pagos.

El objetivo será que el consumidor pueda acceder a distintos métodos de pago sin añadir pasos no necesarios al proceso, ni abandonar el entorno de compra. Así, elegir entre pagar en un solo desembolso, o distribuir una compra en varios plazos se integrará de manera progresiva como una decisión más en el checkout.

Uno de los cambios que llegarán en comercio electrónico en 2027 será cómo se presentan las opciones de pago al consumidor. La evolución tecnológica permite que los métodos de pago se puedan integrar cada vez más profundamente en las plataformas de los comercios, con la reducción del número de pasos necesarios para completar una transacción y mostrar las alternativas más adecuadas en función del mercado o del perfil del cliente.

En este marco, las grandes plataformas de pago tienen un papel cada vez más destacado como facilitadoras de esta integración. Como la ampliación de la colaboración entre Scalapay y Stripe: los comercios que trabajan con Stripe pueden activar Scalapay con un click desde su panel de control. La opción está disponible para comercios de más de 30 países, y aparece automáticamente a los clientes que cumplen los requisitos para usarla.

De esta manera, los establecimientos de comercio electrónico integran un método de pago adicional sin cambiar su infraestructura tecnológica ni hacer desarrollos adicionales, y crecen con mayor facilidad en los mercados nuevos.

Otra de las tendencias que crecerá en 2027 en comercio electrónico será la extensión de los pagos flexibles entre los canales digital y físico. La frontera entre ambos está cada vez más diluida para el consumidor, que espera poder iniciar, completar o devolver una compra independientemente del canal empleado para ello. Esto mismo está pasando también a los métodos de pago.

El próximo paso será avanzar a experiencias en las que la elección de método y canal de pago esté disponible de manera coherente tanto en comercio electrónico como en tienda física, lo que evita que la experiencia cambie según el punto de contacto que elija el consumidor.

Mientras, la adopción de estas soluciones seguirá llegando a nuevas categorías, además de hacer que la posibilidad de elección forme parte de un número creciente de decisiones de compra. La evolución prevista paara 2027 apunta a un cambio más amplio que la expansión del BNPL como categoría.

A medida que las soluciones se integran de manera directa en plataformas de pago, comercios y experiencias omnicanal, la flexibilidad empieza a ser una característica de la infrastructura de pagos. El cambio conllega pasar de ofrecer una modalidad concreta de pago al consumidor a desarrollar experiencias adaptables a cómo quiera cada cliente hacer su compra.

Giorgio Moretti, Vicepresidente para Francia e Iberia de Scalapay, señala que «estamos pasando de una etapa en la que el consumidor buscaba activamente una solución de ‘Compra ahora, paga después’ a otra en la que espera encontrar flexibilidad de forma natural dentro de cualquier experiencia de compra. El reto para el sector en 2027 será hacer que esa elección sea cada vez más sencilla, integrada y relevante para cada usuario, reduciendo al máximo la fricción en el momento del pago».

Moretti apunta también que «la flexibilidad no debería percibirse como un elemento añadido al final de la compra. Cada vez más, forma parte de cómo los consumidores esperan relacionarse con las marcas. Para los comercios, integrar estas opciones de forma sencilla puede ser clave para construir una experiencia de pago más fluida y adaptada a las nuevas expectativas del consumidor».