Ciberseguridad: la inversión aumenta, pero ¿y los riesgos?

Las empresas destinan cada vez más recursos a ciberseguridad. Los datos lo corroboran una y otra vez. Pero mientras la concienciación cada vez es más evidente en las empresas, el crecimiento de las amenazas y la irrupción de la inteligencia artificial están poniendo a prueba la eficacia de estas inversiones. Un escenario que refuerza el papel de los partners tecnológicos y abre nuevas oportunidades de negocio en servicios de seguridad especializados.

La ciberseguridad continúa ganando peso en las estrategias de inversión tecnológica de las empresas. El aumento de las amenazas, la sofisticación de los ataques y la creciente complejidad de las infraestructuras están llevando a las organizaciones a destinar más recursos a su protección. Sin embargo, este incremento presupuestario no siempre se traduce en una mejora proporcional de la seguridad empresarial.

Según un reciente estudio de DNSFilter, el 74,5% de las organizaciones ha incrementado su presupuesto de ciberseguridad durante los últimos doce meses, mientras que un 18,8% asegura haber aumentado su inversión en más de un 10%. No es el único informe que avala esta realidad. En España, un informe de DBK Informe establece que este año la ciberseguridad cerrará con una inversión de 3.000 millones de euros, un crecimiento del 14% en su tasa interanual.

Y es que es evidente que la inversión va en aumento, pero también lo hacen los riesgos que afectan a la ciberseguridad de las empresas. La IA ha impulsado una nueva generación de amenazas que, si bien parten de una base común, su desarrollo es mucho más rápido y efectivo. Y es ahí donde entra en juego el poder de los partners especializados.

La oportunidad de los partners especializados

El aumento de las ciberamenazas, la superficie de exposición y especialmente, el uso de la IA tanto dentro de las organizaciones como por parte de los cibercriminales ha roto todos los esquemas de la ciberseguridad. Y es que si antes era esencial una seguridad proactiva, ahora es indispensable.

Para los proveedores de tecnología, integradores y MSP, este escenario representa una oportunidad para ampliar su propuesta de valor más allá de la comercialización de productos y avanzar hacia modelos de servicios recurrentes.

La demanda de una seguridad gestionada y proactiva es evidente. El 61,5% de los profesionales encuestados por DNSFilter revela que no puede garantizar que todas las herramientas de seguridad de su organización estén correctamente configuradas. Asimismo, el 61,8% tampoco puede confirmar que todas ellas se encuentren bajo una supervisión activa.

La seguridad gestionada se propone como el instrumento perfecto para que las empresas inviertan en ciberseguridad, pero a la vez puedan tener un respaldo de servicios especializados ante un incidente que sí o sí va a llegar.

Además, esta nueva forma de abordar la ciberseguridad les lleva a tener relaciones más duraderas y estrechas con los clientes. Convertirse así en un agente estratégico para los negocios, abriendo nuevas oportunidades tecnológicas.

Controlar la IA, prioridad

Con la IA mediante, las organizaciones van a aumentar su inversión, pero especialmente destinada a proteger y gobernar el uso de la IA. Un 40% lo consideran así, según el estudio de DNSFilter. Una partida que supera a otras áreas tradicionalmente prioritarias, como la seguridad cloud, señalada por el 25,5% de los encuestados.

Sin embargo, la adopción de estas herramientas está avanzando a mayor velocidad que las políticas destinadas a supervisarlas. El 46,1% de las organizaciones reconoce que algún empleado ha conectado aplicaciones de inteligencia artificial no autorizadas a sistemas corporativos. Además, el 20,1% asegura que estas conexiones han provocado algún incidente de seguridad.

Este fenómeno, conocido como shadow AI, está generando nuevas necesidades de protección relacionadas con el acceso a los datos, la gestión de identidades y la supervisión de aplicaciones de terceros.

Por tanto, la IA, si bien se ha convertido en un estándar a adoptar, es un enemigo y aliado al mismo tiempo. Un espacio que para la ciberseguridad se está convirtiendo en prioridad e irá a más.