Consejos para tiendas informáticas del siglo XXI

Establecimientos físicos que venden tecnología hay muchos; desde franquicias con una imagen de marca y un público diversificado hasta tiendas de barrio que llevan toda la vida haciendo negocio gracias a sus clientes fieles. Sin embargo, todas ellas comparten una ambición: seguir haciendo caja y vendiendo.

Pese a estar dentro del sector informático, muchas veces los comerciantes más veteranos se olvidan un poco de las nuevas tendencias para conseguir ser un comercio tradicional del siglo XXI. La clave para seguir siendo competitivos en un mercado donde las grandes cada vez tienen más fuerza.

Precisamente por ello, desde MuyCanal hemos querido hacer un recopilatorio de ideas que adapten nuestra tienda informática a la época actual. Todas ellas recomendaciones lógicas que buscan además de dar un empujón comercial nada despreciable en los tiempos que corren.

Nombre

Quizás parezca un perogrullada pero el nombre es vital para un negocio. Puede que tengamos el mismo desde hace muchos años. Si es así es momento de plantearnos si sigue siendo vigente llamarnos «SinPC» si nuestra tienda tiene un gran foco en este mercado. Algo lógico que a veces el día a día no ve.

Además del nombre, tampoco está de más echar un vistazo al logo y quizás, actualizarlo. Normalmente, las empresas toman cariño a una imagen corporativa durante más tiempo del necesario. Sin embargo, en un sector tan tecnológico como el informático es necesario hacer cambios para que demos mostremos nuestra capacidad innovadora.

Especialización o genérico

Otra de las decisiones que debemos plantearnos es la propia naturaleza de nuestro negocio. Hace unos años, una tienda de informática era un lugar donde se vendían desde cables o soportes para el televisor hasta ratones. No obstante, los tiempos han ido evolucionando los comercios.

Es por ello que puede ser el momento idóneo de pensar si seguimos siendo una tienda «para todo» o pasamos a tener un negocio más especializado. Casos de éxito los encontramos en las franquicias de consumibles como Prink o en el terreno de los videojuegos con Game.

Escaparate

Un elemento fundamental de cualquier negocio físico que no siempre está cuidado. De hecho, muchas tiendas de informática parecen más talleres técnicos que locales comerciales. Y quizás este pequeño detalle hace que muchos potenciales clientes rechacen entrar.

Plantarnos un rato delante de nuestro escaparate y ver lo que vemos desde fuera es una buena forma de empezar con el cambio. A partir de ahí, debemos observar la imagen que damos, si mostramos los productos que ofrecemos, si se puede saber cuando está abierto o cerrado o el horario, si es posible identificar el comercio desde lejos…

Además la tecnología de señalización digital actual nos permite configurar carteles con las ofertas del mes o animar a los usuarios a comprar determinados productos dependiendo nuestro stock. Todo ello ofrecerá una imagen más tecnológico ya que, en definitiva, somos un negocio que vende tecnología.

Interior del comercio

Tan importante es el exterior como el interior. No sirve de mucho si tenemos un escaparate espectacular si dentro reina el caos y la suciedad. Cuidar estos detalles además de tener una exposición de productos -el tamaño dependerá del local- o un punto de información digital donde los usuarios puedan ir obteniendo datos mientras atendemos a otros.

Además de ello, dentro del comercio podemos seguir promocionando los productos que más nos interesan en cada momento con otros artículos de señalización digital que ya mencionábamos en la recomendación anterior.

Modalidades de pago

Aunque en España todavía somos muy tradicionales para eso de pagar, las nuevas opciones de pago se imponen. Pago a través de pasarelas de pago, NFC o pequeñas modalidades de financiación puede ser atractivos para clientes con los bolsillos apretados pero con ganas de invertir en tecnología.

No obstante, en este punto debemos tener los pies en la tierra y echar un vistazo a nuestro alrededor. Adelantarnos a introducir una tecnología de pago en nuestro negocio, que pretende revolucionar las empresas, requiere una inversión para después no obtener rentabilidad, no sea lo mejor. Por ello, debemos ser cuidadosos a la hora de la elección.

Internet

Somos un negocio de informática tradicional. No obstante, esto no está reñido con Internet. Al final, la Red de redes es un soporte más para darnos a conocer más allá de panfletos publicitarios o el boca a boca. Por ello, tener una web más o menos modesta en Internet donde contemos qué hacemos, dónde estamos y cuándo abrimos nos ayudará a atraer otro tipo de público.

Marketing y/o publicidad

Ligado precisamente al anterior punto, el marketing y la publicidad puede ir mucho más allá de los tradicionales carteles en el escaparate o los folletos con todo el catálogo. De hecho, el marketing digital no está reñido con los comercios físicos sino que es complementario.

Las opciones cada vez son más amplias y si bien un pequeño negocio no se puede permitir estar en todo, quizás comenzar a crear una base de datos para mandar información comercial, hacer pequeñas campañas con Google Ad Sense o apostar por los medios más especializados para promocionarnos sean ideas que nos ayuden a tomar impulso.

Servicios de valor añadido

El valor adicional que ofrecen las tiendas tradicionales es precisamente su propia naturaleza física: cualquiera se puede acercar a ellas, preguntar al profesional, llevar un producto o tener entre sus manos ese tablet que quieren comprar. Precisamente, este valor añadido es la gran ventaja.

Aprovechando este bondad del negocio físico podemos ofrecer servicios que tiendas de otro tipo no pueden. Algunas franquicias de PC Box explotan precisamente este terreno con la ayuda de montaje de PCs.

Sin embargo, podemos dar muchos más opciones. Seminarios sobre nuevas tecnologías para grupos reducidos, charlas con expertos, reparación de productos, instalación de software. Todo ellos servicios adicionales que nos ayudarán a encontrar un cliente inexperto que requerirá de nuestros conocimientos en cualquier momento. En definitiva, un cliente fiel.