La nube privada, una opción muy vigente

Las nubes híbridas y públicas han ganado una enorme popularidad en los últimos tiempos. No obstante, la nube privada sigue vigente y con mucho recorrido por delante.

Con la evolución de la nube pública e híbrida, surgen algunas voces que se preguntan si realmente es necesario disponer de una nube privada, especialmente si los clientes no tienen aplicaciones difíciles de gestionar que pueden migrar.

Esto ha llevado a que las inversiones en nube pública, y sobre todo híbrida, se hayan multiplicado en detrimento de la nube privada, que cada vez son menores. De hecho, las previsiones de Mordor Intelligence apuntan que, las ventas de nube híbrida en Estados Unidos prácticamente se triplicarán en 2026, en comparación con 2020, hasta alcanzar los 145.000 millones de dólares.

La nube privada a menudo se adapta a cargas de trabajo estáticas y predecibles, sin embargo, las empresas de hoy buscan disponer de una escalabilidad dinámica. Además, están surgiendo soluciones que, en un futuro, resolverán cuestiones críticas sobre el manejo de datos confidenciales, con lo que se eliminará otra de las barreras de adopción de la nube pública.

Sigue creciendo la adopción de la nube privada, pero no al ritmo de la híbrida

Pero, hoy por hoy, la adopción de la nube, en general, está creciendo ya que los clientes buscan mayor agilidad, con lo que también sigue creciendo la adopción de la nube privada, aunque no a los ritmos de la nube híbrida.

Los beneficios de la nube privada

Si bien muchas organizaciones están apostando actualmente por la nube híbrida, hay que tener en cuenta que existen aplicaciones que no se pueden migrar fácilmente o no se pueden refactorizar, esto es, reutilizarlas para su uso en la nube pública.

Por otro lado, la nube híbrida puede facilitar la elección de un tipo preferido de solución de nube para cargas de trabajo específicas, especialmente cuando se pueden adoptar estándares abiertos y software abierto para evitar la necesidad de ajustarse a un proveedor o forma de trabajo específicos.

Y aquí, el canal TI puede desempeñar un papel clave como asesor de confianza y ayudando a las organizaciones a adoptar la solución más adecuada para ellas en un panorama complejo ante la gran variedad de aplicaciones de las que disponen hoy en día.

La diferenciación se produce cuando la nube pública brinda a los clientes una nueva funcionalidad y una escalabilidad rápida, pero eso también suele tener un coste. Por otro lado, algunos expertos apuntan que la nube privada puede ofrecer un poco más de estabilidad.

Hay espacio para la nube pública y la privada

Si los clientes necesitan recursos adicionales automatizados o un escalado automático, la mejor solución está siendo apostar en parte por la nube pública. Sin embargo, cuando el cliente requiere una capa adicional de seguridad, requisitos estrictos en torno a certificaciones específicas, soberanía de datos o cumplimiento con el estándar de seguridad de datos de la industria de tarjetas de pago (PCI DSS), como empresas de tecnología financiera, una nube privada podría ser una mejor elección.

Todo esto pone de manifiesto que hoy en día hay espacio para la nube pública y la privada. Hospitales, gobiernos o instituciones de defensa no quieren entornos tan abiertos como ofrece la nube pública, por lo que apostar por entornos de nube privada siguen siendo la opción idónea.

Esos clientes de la nube privada también se beneficiarán de conocer los recursos que obtienen y por lo que pagan. Pueden hacer uso de un entorno de nube, pero con recursos más dedicados. No obstante, los clientes no deben asumir que no pueden confiar en algo que se ejecuta en la nube pública, especialmente con la brecha que se estrecha entre la nube pública y la privada en lo que respecta a la seguridad y el cumplimiento.

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