Los centros de datos en España viven un momento dulce en España. La creciente necesidad de almacenamiento por parte de las empresas y la intensificación del uso de la IA siguen marcando un caldo de cultivo idóneo para este negocio. Sin embargo, no son los únicos ingredientes; la soberanía de los datos cada vez importa más y hace que el mercado tienda hacia los centros de datos de proximidad.
La protección de la información cada vez es más acusada entre las empresas, sobre todo, en sectores críticos como la administración pública o industria. Quieren saber quién accede a sus datos, qué puede pasar con ellos y cómo están securizados. Un tema esencial a la vista de todos los problemas que puede causar una mala gestión de la información empresarial y en el momento de inestabilidad macroeconómica y política que vivimos.
Este contexto ha llevado a elevar el interés por la soberanía digital donde la industria se ha volcado para proponer sus soluciones. En este sentido, en España el ecosistema tecnológico se ha enfocado en la soberanía digital gracias al amparo de la regulación europea. Una aproximación desde la que, por el momento, son las empresas las dueñas de los datos frente a otras normativas como la americana Cloud Act donde el gobierno puede requerir cualquier dato alojado en la nube.
Con esa visión en la mano, los centros de datos de proximidad han ido ganando peso y presencia. Muchos integradores, consultoras o partners tecnológicos han construido o actualizado sus centros de datos para dar más servicios. Opciones cercanas que cuentan con el valor de la baja latencia, menor uso de ancho de banda o servicios más ágiles. Esto redunda en una mayor confianza del cliente final por poder garantizar la continuidad de negocio, control de los datos y mejorar su experiencia de usuario.
En España hay unos 100 centros de datos catalogadas como tal por SpainDC. Si se incluyen pequeñas instalaciones telco, nodos o centros de datos más pequeños podemos hablar hasta de 200 emplazamientos. Un número que sigue creciendo y especialmente lo ha hecho en los últimos años.
Tenemos ejemplos sobre la mesa muy recientes. Los últimos en inaugurar centros de datos, actualizando las capacidades cloud que ya tenían, han sido proveedores como Sarenet en Bilbao o Nunsys Group en Valencia. Estos se suman a los centros de datos de proximidad que pretenden dar una respuesta local a la soberanía digital.
Además, grandes proveedores europeos como IONOS o OVHcloud han puesto el foco en España. En el caso del primero, su acercamiento a nuestro país fue tras la compra de Arsys en 2013. La adquisición le ha permitido contar con un centro de datos en Logroño desde el que desplegar su propuesta. Por su parte, OVHcloud, sin data center local, cuenta con diferentes zonas europeas desde la que provee.
Los últimos años han sido prósperos para los centros de datos de proximidad. Durante este año se prevé que la inversión en este entorno alcance los 8.000 millones de euros. Aunque ya existen voces que hablan de la burbuja de los centros de datos, lo cierto es que su construcción y ampliaciones no cesan sin, por el momento, ver signo de debilidad en el sector.
Y la carrera parece que no ha hecho más que comenzar. El negocio de los centros de datos en España prevé alcanzar los 66.900 millones de euros en inversión directa e indirecta, generando hasta 16.300 empleos en 2030. La aportación anual al PIB podría ser de unos 7.300 millones de euros en 2030, según pronósticos de SpainDC. Unos valores que ponen a este mercado es uno de los más boyantes de la industria TI para los próximos años.
Así, la batalla de los centros de datos de proximidad está servida. Son muchos los proveedores de infraestructura que están en esta carrera, ya sean locales, europeos o grandes hiperescalares. Y si bien parece que hay sitio para todos, veremos cómo evolucionado el segmento en los próximos años decisivo para abordar temas cruciales como la soberanía digital, continuidad de negocio o la ciberresiliencia.