Sostenibilidad, más allá de una estrategia de marketing

La creciente concienciación de la necesidad de adoptar medidas de sostenibilidad ha ido calando cada vez más en las empresas. Esto ha llevado a que su incorporación a la estrategia corporativa sea algo cada vez más habitual en aquellas organizaciones que verdaderamente buscan contribuir a la eficiencia y mejora medioambiental más allá de la llamada “hipocresía verde”.

La sostenibilidad se ha convertido en una de las principales prioridades en la agenda de los directivos de negocios en todo el mundo. Además, cada vez más organizaciones están empezando a experimentar las ventajas de apostar por la sostenibilidad y el medio ambiente.

Un estudio de SAP Insights destaca que la incorporación de la sostenibilidad en la estrategia corporativa tiene un impacto positivo en la situación financiera y la competitividad de las organizaciones. Así lo percibe un 17% de las compañías encuestadas, mientras que un 22% espera ver ese impacto en los próximos cinco años.

De hecho, cuanto antes consideren que su apuesta por la sostenibilidad va a impactar en el rendimiento de su empresa, mayores probabilidades tienen de incrementar sus ingresos, así como de que prioricen la inversión en esta área, y utilicen los datos relacionados con la sostenibilidad para tomar más decisiones que contribuyan a su estrategia.

El 72% de las empresas españolas considera que existe la ‘hipocresía verde’

Sin embargo, y a pesar de que esta concienciación está cada vez más extendida, también tiene su punta de vista menos amable. Cerca de un 60% de los profesionales considera que existe la llamada ‘hipocresía verde’, esto es, que su organización exagera sus esfuerzos en materia de sostenibilidad medioambiental. En el caso de España, este porcentaje se eleva hasta un 72%.

Así lo pone de manifiesto una encuesta realizada por The Harris Poll para Google Cloud a casi 2.000 ejecutivos de 16 países, incluido España. En ella se constata cómo el interés por la sostenibilidad es una realidad ya que el gasto en iniciativas para garantizarla alcanza cerca del 10% del presupuesto de las corporaciones.

No obstante, son muchas las voces críticas que se alzan contra lo que propugnan las empresas y lo que realmente hacen. Un claro ejemplo de esta hipocresía quedó patente durante la Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático (CP26) celebrada el año pasado en Glasgow. En medio del desfile de mandatarios de todo el mundo y grandes directivos de empresas anunciando medidas para contribuir a mejorar el respeto medioambiental, se vieron más de 400 jets privados.

Se calcula que esta flota de aviones emitió alrededor de 13.000 toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera, lo que equivale a la cantidad consumida por más de 1.600 británicos en un año. ¿Realmente hacen todo lo posible por contribuir a mejorar el medioambiente?

La brecha entre la percepción y la realidad

Cada vez más directivos están poniendo sus miras en asegurar que sus negocios crecen de forma sostenible, aunque esto implique menores ingresos a corto plazo. A largo plazo, los beneficios son mayores.

Pero, ¿están las empresas haciendo realmente todo lo que está en su mano para garantizar esa sostenibilidad? El estudio señala que existe una brecha importante entre lo que las empresas piensas sobre lo bien que hacen las cosas y la precisión con la que miden lo que hacen.

En este sentido, solo un 36% de los encuestados asegura que sus organizaciones disponen de métricas para cuantificar sus esfuerzos en sostenibilidad. Y lo que es más preocupante, solo un 17% utiliza los resultados de esas métricas para mejorar su desempeño.

Esto está llevando a que proliferen las organizaciones que ponen en marcha iniciativas medioambientales y, para un 74% de los directivos encuestados, pueden contribuir en gran medida a la transformación de las empresas.

No obstante, hay que estudiar muy bien dónde a qué se destinan las inversiones en este campo para que contribuyan positivamente, no solo a dar un impulso a los gobiernos, sino también a hacerlo desde la sostenibilidad. El 60% de los directivos de EMEA son los más partidarios a incrementar su inversión este 2022 a las áreas de tecnología y sostenibilidad.

El 62% de los directivos españoles prevé invertir más tiempo y dinero en sostenibilidad

En el caso de los directivos españoles, la apuesta es aún más fuerte ya que el 63% apunta que prevé invertir más tiempo y dinero en desarrollo tecnológico, y un 62% en sostenibilidad.

De hecho, se prevé que esta innovación tecnológica sea el área que tenga un mayor efecto en el crecimiento sostenible de las organizaciones y de la sostenibilidad en general. Por eso, para el 78% de los encuestados, la tecnología es un factor crítico. En España, el 89% de los encuestados considera que la tecnología es que habilitador para conseguir que su organización sea más sostenible.

La sostenibilidad cala en las empresas españolas

Si bien parece que muchas empresas consideran que hacen más por la sostenibilidad de lo que realmente hacen, también es cierto que cada vez existe una mayor concienciación medioambiental.

En el caso de España, el 92% de los directivos apunta que se preocupa más ahora por la sostenibilidad que hace un año. Sin embargo, el 66% reconoce que, a pesar de que todo el mundo pregona que quiere ser más sostenible, lo cierto es que nadie sabe bien cómo hacerlo.

De hecho, el 59% se cuestiona si las iniciativas que lleva a cabo su organización en torno a la sostenibilidad son genuinas y realmente contribuyen a la sostenibilidad del planeta. Y es que, para muchos, hablar de sostenibilidad se queda, en muchas ocasiones, en una cuestión de buenas intenciones. Así, para el 86%, es más una idea que un objetivo prioritario.

El 97% de los directivos españoles planea implementar una estrategia de sostenibilidad, o ya la tiene en marcha

No obstante, en el caso español, donde cada vez más empresas perciben los beneficios de esta apuesta por el medioambiente, un 97% de los directivos apunta que planea implementar una estrategia de sostenibilidad, o ya la tiene en marcha.

Asimismo, un 53% está implementando políticas de oficinas sostenibles, y un 51% cuenta con planes para reducir el consumo energético o estudia apostar por las energías renovables. Y, cada vez más, las empresas ponen sus miras en optimizar el uso de los materiales que se emplean en todos los pasos de la cadena de producción.

Así, un 49% diseña sus productos y servicios cuidando sus embalajes, utilizando productos lo más sostenibles posible y facilitando la reutilización, mientras que un 46% busca la forma para compensar su huella de carbono.

Todos los cambios que se están acometiendo en cada uno de los pasos de la cadena de producción y distribución ponen de manifiesto el enorme cambio de mentalidad que ya se abre camino en las organizaciones en pos de la protección del medioambiente.

Sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer. La apuesta por la sostenibilidad debe ser explicada y entendida por todos. Pero no únicamente una estrategia de marketing para aparecer como una empresa comprometida con el medioambiente como si de una moda se tratase.

La implicación debe ser real y con medidas efectivas que verdaderamente contribuyan a que las empresas sean más eficientes, mejoren su rendimiento y, al mismo tiempo, sean sostenibles.

Solo así se podrá dejar atrás esa hipocresía verde.

Imagen inicial | Jakob Schlothane