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‘Low-Code’, ¿cómo afecta a los desarrolladores la nueva revolución de la programación?

Ante el auge que está experimentado el ‘low-code’, o código bajo, los expertos vaticinan importantes cambios en los equipos de desarrolladores que deberán abordar para adaptarse a esta nueva revolución. Un cambio que repasamos.

El desarrollo de software está en un momento de cambio. Las plataformas de ‘low- code’, o código bajo, y ‘No Code’, están trasladando parte del proceso de desarrollo a perfiles con escasos o nulos conocimientos en programación. Al mismo tiempo, la Inteligencia Artificial (IA) está cambiando la forma en que probamos el software que escribimos. Y la pandemia de la COVID-19 ha obligado a los equipos de desarrollo a repensar cómo funcionan, especialmente, cuando se trabaja en remoto y los proyectos demandan rapidez por encima de todo. Todo esto vaticina una auténtica revolución en los equipos de desarrolladores que deberán acometer un giro de 180 grados.

Los datos de Gartner no dejan lugar a dudas. El aumento del desarrollo en remoto desde el inicio de la pandemia ha llevado a que el mercado de tecnologías de desarrollo ‘low-code’ aumente de forma notable a nivel mundial. La previsión es que, a finales de este 2021 crezca un 22,6% respecto al pasado año, alcanzando los 13.800 millones de dólares. En la misma línea se sitúan las estimaciones de Forrester, que apunta que el 75% de las organizaciones de desarrollo utilizarán ‘low-code’ a lo largo de este año.

Todo esto lleva a la gran pregunta: ¿seguirán siendo los desarrolladores tan necesarios para programar código ante el auge del ‘low-code’?

Preparados para el cambio

Hasta cierto punto, el ‘low-code’ puede ser suficiente para muchas organizaciones, ya que está desarrollado por personas con poca o nula experiencia en programación pero con un amplio conocimiento en procesos de negocio y flujos de trabajo. Según los investigadores de Gartner, de media, el 41% de empleados que no tienen relación con el mundo de la tecnología se encargan de personalizar soluciones o de desarrollos relacionados con datos o tecnología.

Sin embargo, en muchas ocasiones, las aplicaciones y soluciones desarrolladas requieren un mayor nivel de abstracción y sofisticación. En 2020 vimos que, en muchas ocasiones, la velocidad de desarrollo y puesta en funcionamiento era lo más importante y por eso los desarrolladores eligieron un nivel más alto de abstracción a la hora de lanzar aplicaciones.

No obstante, algunos expertos señalan que hay que verlo todo como un espectro más amplio, desde altos niveles de abstracción a más bajos y entender que una empresa se involucrará en múltiples puntos en ese espectro en función de sus objetivos. Desde ese punto de vista, en todas las organizaciones hay un lugar para el ‘low-code’.

El auge del ‘low-code’ transformará los equipos de desarrollo de software

Evidentemente, muchos desarrolladores están ya mirando cómo puede afectarles este movimiento y cómo deben prepararse. Está claro que el impacto de la pandemia ha llevado a muchas organizaciones a priorizar la velocidad de desarrollo por lo que, aquellos desarrolladores que estén iniciándose ahora en este mundo, o incluso todavía formándose, deberán profundizar en el mundo del código bajo.

No cabe duda de que todos estos cambios transformarán, si no lo están haciendo ya, la forma en la que se organizan los equipos de desarrollo de software. A medida que más organizaciones apuestan por Agile, y más desarrolladores de consumo se involucran en el desarrollo a través de ‘low-code’, asistiremos a la proliferación de equipos híbridos en los que los desarrolladores se integran dentro de la organización, a la que no le importa cómo están estructuradas las API, tan solo que funcionen.

En este sentido, los desarrolladores profesionales deberán empezar a enfocarse más en las cualidades técnicas de los sistemas y buscar la ayuda de la organización en términos de funcionalidad y valor que deben ofrecer. Sin duda, los desarrolladores seguirán siendo una pieza fundamental, especialmente cuando se trata de cuidar los detalles, como en las aplicaciones orientadas al cliente, pero ya no serán los únicos a tener en cuenta.

Una base profesional

A la hora de plantear el futuro de los desarrolladores, hay un movimiento que apunta a que las plataformas ‘low-code’ deberían tener capacidades de ‘pro-code’, esto es, más profesionales. Es como si uno desea construir una casa y comienza a colocar paneles, pintar, etc. pero, para que sea realmente funcional y responda a todos los imprevistos, se necesita apoyo profesional.

Las plataformas de ‘low-code’ están disponibles para desarrolladores profesionales y con menos experiencia a la hora de crear aplicaciones más rápido que nunca. La velocidad y la practicidad del código bajo ha inyectado una enorme accesibilidad al proceso de codificación, pero no puede abarcar la gama completa de experiencias de usuario que requieren las organizaciones actuales.

Crear aplicaciones con una plataforma de ‘low-code’ puede no ser suficiente

Por tanto, usar solo código bajo puede no ser suficiente, y hay que tener en cuenta que, cuando se trata de programación, no existe una solución única. Hay muchos componentes cruciales en el proceso de desarrollo de aplicaciones que requieren tiempo, atención y experiencia para tener éxito.

Las mejores plataformas ‘low-code’ admiten la especificación de flujos de trabajo automatizados y pueden integrarse con varios sistemas, aplicaciones y fuentes de datos empresariales. Pero los sistemas empresariales pueden ser muy complejos y gestionar múltiples conjuntos de datos y procesos, por lo que algunos pueden estar desactualizados. Para crear aplicaciones empresariales con una plataforma de código bajo, debe poder conectarse a estos sistemas y personalizarlos con la misma seguridad que proporciona una plataforma de código profesional.

Lo mejor de ambas opciones

Las necesidades de las organizaciones están poniendo en evidencia que cada vez será más relevante establecer un puente entre las capacidades de front-end y back-end y, una vez decidido el enfoque, buscar obtener lo mejor del código bajo con una base de código profesional que gestione el ciclo de vida completo del desarrollo de software en los términos que espera un desarrollador.

Esto es, que la plataforma aumente su velocidad, ofrezca una seguridad sólida con DevOps integrado y pruebas automatizadas, integración de back-end simplificada y la capacidad de usar tecnologías avanzadas como blockchain, o realidad aumentada, entre otras, con más facilidad.

Porque, ¿qué sucede cuando la aplicación necesita características o funcionalidades que no están incluidas en los bloques de construcción prediseñados? ¿Cómo llenan los equipos los vacíos que inevitablemente se producen cuando se conectan a los sistemas empresariales existentes? ¿Cómo proporcionará ‘low-code’ un mayor nivel de seguridad en los flujos de trabajo y ayudará a gestionar sistemas empresariales complejos?

La realidad lleva a combinar la plataforma ‘low-code’ con programación de código profesional

Siempre hay un momento en el que un desarrollador experto puede aprovechar al máximo la plataforma de código bajo, especialmente cuando la aplicación exige complejidad en la integración y orquestación, pero la realidad en muchas ocasiones lleva a tener que combinarla con programación de código profesional.

Una plataforma de código bajo con soporte ‘pro-code’, como HCL Volt MX, cierra las brechas en todo el ciclo de vida del desarrollo de software y aglutina a las partes interesadas del negocio, los innovadores digitales, los diseñadores y los desarrolladores profesionales para lograr su visión digital.
Invertir únicamente en una plataforma de código bajo para crear aplicaciones web puede no ser suficiente. Tener un nivel de desarrollador profesional significa que puede responder de inmediato a la intención del concepto de desarrollo de la aplicación, sin importar la complejidad y la escala requerida: dispositivos móviles nativos, web y dispositivos portátiles.

Después de todo, la creación de aplicaciones nunca es un pasatiempo «de una sola vez»; todos sabemos que es un enfoque iterativo que triunfa. Asegurarse de elegir una plataforma de código bajo de nivel profesional será clave para seguir avanzando en el futuro y escalar con éxito. Y aquí, los desarrolladores aún tienen mucho que decir.

Hacia un trabajo colaborativo

Todo esto augura un futuro con equipos de trabajo híbridos, multifuncionales, y de gestión del trabajo colaborativo. ¿Cómo hacer esta transición?

Se busca que los desarrolladores sean capaces de expresar pensamientos creativos, tener autonomía, trabajar una cultura de dominio y comprar un propósito compartido con empatía con el usuario final, aprender lo que quiere el usuario. En los desarrolladores, ya no es solo importante el conocimiento técnico, eso esas soft skills, o habilidades blandas, que le acercan al cliente final, a conocer sus necesidades y ofrecerle lo que necesita con un alto valor.

La gestión colaborativa del trabajo será fundamental ya que permite la comunicación entre equipos, aunque no estén en el mismo grupo, especialmente ahora que se está fomentando el trabajo en remoto gracias a la disponibilidad de herramientas digitales. Pero prestando especial atención a que esta comunicación sea fluida y natural para no ‘quemar’ a los desarrolladores. Favorecer un feedback eficiente será crucial, así como impulsar la interacción social, aunque sea en la distancia.

No todas las plataformas ‘low-code’  son iguales y hay que verlas con ojos de desarrollador profesional

En los próximos años, el uso de contenedores, especialmente kubernetes, será fundamental y los desarrolladores deberán tenerlo muy presente. Pero también habrá que prestar mucha atención a la evolución del front-end. Sin duda, se abren muchas posibilidades a medida que las organizaciones buscan nuevas habilidades para apostar por la diferenciación y el talento.

Sin duda, el código bajo es transformador y ha venido para quedarse. Al capacitar a los que no tienen un amplio conocimiento en programación, habilita el desarrollo de aplicaciones web utilizando herramientas visuales y componentes prediseñados y ahorra importantes recursos de desarrollo y de TI.

El ‘low-code’ puede liberar a los departamentos de TI de una avalancha constante de demandas y solicitudes de soporte y crear nuevas formas de hacer avanzar digitalmente los productos y servicios. Además, el liderazgo de TI puede liberarse para centrarse en las necesidades estratégicas del negocio y mantener el impulso dentro de las principales iniciativas de transformación digital. Por lo tanto, vale la pena comprender por qué no todas las plataformas de bajo código son iguales y cómo se ven a través de la lente del desarrollador profesional y el arquitecto empresarial.

Tener esta visión ayudará a que los equipos de desarrolladores puedan seguir avanzando y proporcionando soluciones de valor para las organizaciones del futuro.

Imagen inicial | Kevin Ku