
Según el informe de la solución financiera para pymes y autónomos Qonto «Radiografía económica y bancaria de la micro y pequeña empresa en España 2025», solo un 21% de las pymes españolas ha completado ya la integración de la factura electrónica, a pesar de que según la normativa europea será pronto obligatoria.
El estudio, realizado en colaboración con IO Investigación, se ha realizado a partir de una encuesta realizada en 725 empresas de hasta 49 empleados. Analiza los retos financieros, regulatorios y digitales del tejido empresarial español. Y además de poner de manifiesto el bajo porcentaje de las empresas que utilizan la factura electrónica en el segmento de las pymes, constata que un 49% no la utiliza en absoluto, y que un 18% ni siquiera conoce la regulación sobre factura electrónica.
La adopción de la factura electrónica es especialmente baja en las microempresas, cuyos responsables citan la falta de tiempo, recursos y formación como las principales barreras y obstáculos que encuentran para adoptarla.
La carga administrativa, además de la adopción de la factura electrónica, sigue siendo uno de los principales frenos para el crecimiento de las pymes. Más del 80 % de las pymes dedica entre 2 y 5 días al mes a tareas de gestión, y un 40% aseguran que esto impacta negativamente en su capacidad de tomar decisiones estratégicas. Este dato subraya el valor que pueden aportar las soluciones digitales a la hora de liberar tiempo, profesionalizar la gestión y permitir un mayor enfoque en el desarrollo de negocio, aparte de que las específicas de facturación pueden ayudar a adoptar la factura electrónica.
El crecimiento también implica más complejidad en las operaciones, no solo relacionadas con la factura electrónica. Un 72% de las pymes prevé contratar más personal este año, lo que aumentará las necesidades de gestión de nóminas, tarjetas corporativas y control de gastos. Esta tendencia anticipa una demanda creciente de soluciones financieras más ágiles, integradas y escalables que acompañen el crecimiento con eficiencia.
De cara a los próximos doce meses, las prioridades de las pymes están claras: un 56 % quiere aumentar su base de clientes e incrementar su facturación, y otro 48 % pretende reducir sus costes operativos.
Por otra parte, queda claro que hay una correlación fuerte entre digitalización y acceso al crédito o a la incorporación de capital. Un 65% de las pymes españolas ha conseguido financiación en el último año, y las empresas digitalizadas lo hicieron en un 77 % de los casos, frente al 23 % de las no digitalizadas. En el caso de las pequeñas empresas (entre 10 y 49 empleados), esta tasa de acceso a financiación llega al 88%, mientras que en las microempresas apenas alcanza el 46%.
Sin embargo, solo el 22 % de las pymes considera haber alcanzado un alto nivel de digitalización real, lo que apunta a una transformación aún táctica y no estratégica. Herramientas como la conciliación automática de gastos, el análisis de caja en tiempo real o la integración contable son cada vez más valoradas por las empresas.
Entre las principales razones que impulsan a las pymes españolas a iniciar su digitalización financiera están el ahorro de tiempo y costes (40 %), la mejora del control financiero (32 %) y el cumplimiento legal (30 %). Esto refleja que la digitalización ya no se percibe solo como tendencia tecnológica, sino como respuesta a necesidades operativas y regulatorias muy concretas.
Sin embargo, la adopción de herramientas avanzadas sigue siendo baja. Esto indica que la digitalización sigue siendo parcial y fragmentada, y más operativa que estratégica. Así, solo el 17 % de las pymes usa ERP o CRM integrados con contabilidad.
La digitalización avanza, pero solo el 22 % de las empresas asegura haber alcanzado un nivel alto de transformación digital. Esto pone de manifiesto que la mayoría aún se encuentra lejos de una integración completa. El informe también señala que las compañías más digitalizadas son más optimistas. Un 57 % prevé aumentar sus ingresos este año, frente al 10 % que espera una caída. Sin embargo, este optimismo se ve matizado por retos como la inflación, la caída de la demanda o el elevado coste de financiación.
Además de la baja adopción de la factura electrónica, el estudio muestra que sigue la desconfianza hacia los bancos tradicionales, a pesar de ser los más utilizados por las pymes. Un 56 % de las empresas denuncia la falta de transparencia y la existencia de comisiones ocultas, y solo una de cada cinco conoce con exactitud cuánto paga al año en comisiones bancarias.
Para Carlos Marcos, Director general de Quonto en España, «la digitalización no solo facilita el cumplimiento normativo, sino que es clave para mejorar la eficiencia, acceder a financiación y tomar decisiones informadas. Desde Qonto, ofrecemos soluciones integradas, intuitivas y 100 % digitales que faciliten esa transición».





