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Del teclado a la voz: el salto que impulsará la era de la IA en las oficinas

Camille Petit, Sales Manager para Iberia en Jabra
Por Camille Petit, Sales Manager para Iberia en Jabra

Según un informe reciente del Banco de España, cerca del 80% de las empresas españolas aún no utilizan sistemas de inteligencia artificial. Y en la mayoría de las que sí lo hacen, su aplicación sigue siendo experimental. Entre los principales obstáculos, además de los costes y la falta de datos disponibles, el informe señala la escasez de personal cualificado.

Este dato revela una realidad: aunque los beneficios de la IA en términos de productividad, eficiencia y rentabilidad son cada vez más conocidos, todavía permanece la percepción de que se trata de tecnologías complejas, reservadas a especialistas o a grandes corporaciones.

Sin embargo, el camino hacia una adopción más amplia de esta tecnología podría venir de un lugar mucho más próximo: la voz. Y es que, activar la IA hablando, en lugar de tecleando, podría ser el paso definitivo que permita su integración de manera natural en los entornos laborales.

Hablar con la IA, un gesto sencillo que cambia nuestra forma de trabajar Frente al texto, la voz ofrece una forma de interacción más rápida, intuitiva y humana. No exige aprender nuevos comandos ni dedicar tiempo a formular las consultas por escrito. Basta con expresar una necesidad en voz alta para obtener una respuesta inmediata, algo que genera confianza y reduce la fricción que muchos profesionales sienten al enfrentarse a herramientas de IA.

Esta naturalidad tiene un efecto psicológico potente, disminuye la distancia entre la persona y la tecnología. Cuanto más cercana y accesible resulta una herramienta, mayor es su uso real y su integración en el día a día. La voz puede ser, precisamente, el impulso que necesitaba la IA para integrarse de forma natural en las oficinas.

Pero, su potencial va más allá de la comodidad. En un momento en el que las bandejas de entrada, los chats corporativos y las plataformas de gestión de tareas se multiplican, la voz puede ser un antídoto frente a la llamada “deuda digital”, esa acumulación incesante de mensajes, notificaciones y recordatorios que fragmentan la atención y restan energía a los trabajadores.

De tendencia a realidad: los profesionales ya empiezan a hablar con la IA

Aunque estemos hablando en futuro, actualmente esta tendencia ya está tomando forma. El último estudio de Jabra con la London School of Economics and Political Science (LSE) revela que el 14% de los trabajadores de oficina prefiere colaborar con la IA a través de la voz antes que por texto. Esta cifra supera el umbral del 13,5% que marca el inicio de la fase de Early Adopters en la curva de adopción tecnológica, lo que sugiere que estamos ante un punto de inflexión.

Los motivos son claros: un 33% de los profesionales afirma sentirse más confiado al interactuar con la IA mediante la voz y muchos aseguran experimentar una sensación de mayor conexión con la herramienta, como si esta “entendiera” mejor su forma de trabajar. Curiosamente, esta preferencia no está ligada a la edad, sino al contexto de uso. Los trabajadores con más experiencia son los que más valoran la voz una vez la prueban en entornos laborales, mientras que la Generación Z, a pesar de su familiaridad con asistentes como Siri o Alexa, aún muestra cierta reticencia a trasladarla al ámbito profesional.

Para 2028, el uso de la IA activada por voz será generalizado

Por otro lado, el estudio apunta diferencias interesantes según las tareas. La voz se muestra especialmente útil en actividades que requieren rapidez —como la resolución de consultas breves o la gestión de información inmediata— y en aquellas que demandan creatividad o fluidez cognitiva, como los brainstormings o los idiomas.

En cambio, en funciones que exigen análisis profundo, el texto sigue ofreciendo un rendimiento superior, con una caída de la efectividad del 20% cuando se sustituye por la voz. La razón principal es el reto que implica verbalizar pensamientos complejos. También la posible falta de precisión en la transcripción.

Preparar hoy la oficina del mañana

Con todo ello, se estima que para 2028, el uso de la IA activada por voz será generalizado, impulsado por los beneficios tangibles que ya están experimentando las organizaciones. Sin embargo, esta transformación no estará exenta de desafíos. Para los profesionales, implicará una nueva forma de trabajar y comunicarse con la tecnología. Para las empresas, supondrá adaptar espacios, procesos y mentalidades.

No basta con tener las herramientas, la clave está en fomentar una cultura que anime a probar, aprender y evolucionar con ellas.

Esto incluye crear espacios de trabajo donde la conversación con la tecnología no resulte intrusiva, abordar las preocupaciones sobre la privacidad desde el principio y formar a los empleados para identificar cuándo la voz aporta valor y cuándo otros canales son más eficaces. Además, la calidad del audio y la precisión en la captura de la voz serán esenciales para que la IA interprete correctamente los comandos, convirtiendo a las soluciones de sonido de alta calidad en un elemento estratégico del nuevo ecosistema laboral.

En un entorno de trabajo saturado de correos y mensajes, la voz se perfila como un recurso poderoso para reducir fricciones, mejorar la colaboración y recuperar tiempo productivo. Pero su éxito dependerá de las decisiones que tomen las empresas hoy.

Aquellas que inviertan en tecnologías fiables, impulsen políticas de apoyo y, sobre todo, ayuden a sus empleados a redescubrir el valor de su voz, serán las que marquen el camino. Porque no se trata solo de adoptar una nueva herramienta, sino de dar forma a una nueva manera de trabajar, más humana, más ágil y conectada.

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