
El próximo año 2026, las grandes empresas tendrán que hacer frente a un entorno regulatorio más estricto en materia de sostenibilidad. Esto se deeb a que tendrán que satisfacer una demanda mayor de transparencia por parte de organizaciones y entidades públicas, además de entregar más datos para demostrar cómo funcionan en cuanto a desempeño ambiental, social y de gobernanza (ESG).
Esto en un entorno en el que la adopción de nuevas tecnologías en la empresa, especialmente de distintos tipos de Inteligencia Artificial, está cambiando de forma radical la manera en que las compañías evalúan todo tipo de riesgos, además de gestionar el impacto de los mismos. No solo eso, sino que también su colaboración con su cadena de suministro se ve afectada por estos cambios.
Las empresas están entrando, según EcoVadis, en una fase en que la gestión del riesgo se está colocando a la par con la sostenibilidad, y convergen en ciertos casos. De cara a que las empresas puedan abordar con más eficacia un entorno regulatorio y tecnológico en transformación y cambio permanente en estas dos áreas, en 2026 se utilizarán de manera más amplia los datos primarios, la IA y los sistemas integrados.
Con la evolución normativa y tecnológica presentes, y a partir del análisis y estudio de su ecosistema global, en EcoVadis han identificado cinco tendencias, que la compañía ha señalado como las que influirán de manera más significativa en las estrategias de sostenibilidad de las empresas a lo largo de 2026.
Estas cinco tendencias reflejan la convergencia que hay entre la sostenibilidad empresarial, la gestión del riesgo y la innovación tecnológica. Las empresas que refuercen su arquitectura de datos, integren métricas que estén verificadas, y además adopten distintas herramientas de monitorización continua tendrán más facilidad y rapidez para adaptarse a los nuevos entornos regulatorios. Pero también para mejorar la resiliencia de su cadena de valor.
1 – La IA transformará la gestión de ESG y la sostenibilidad
La IA pasará en 2026 a tener un papel más activo que el actual a la hora de supervisar los datos de desempeño ambiental, social y de gobernanza (ESG). También en los cambios regulatorios y en las señales de riesgo que acechan a las empresas. Así, en 2026 las empresas podrán automatizar una parte de los informes que exigen normativas como la CSRD o la CSDDD.
Otro de los aspectos en los que la IA permitirá avanzar en la gestión es la gestión de información compleja, ya que permitirá su análisis y estudio con más rapidez. Eso sí, para poder aprovechar este avance resultará imprescindible contar con unos marcos de gobernanza que garanticen las calidad, la trazabilidad y la fiabilidad de los sistemas de IA.
2 – Datos reales para medir y reducir emisiones
Las empresas necesitarán en 2026 con más frecuencia que en la actualidad que los datos sobre las emisiones de sus productos, y también las de sus proveedores, sean precisos y estén verificados. No bastará con que comuniquen y dispongan de estimaciones generales sobre sostenibilidad.
En 2026, esta información, que se obtendrá de manera directa desde la cadena de valor, comenzará a ser un requisito solicitado de manera habitual para cumplir con distintas regulaciones y normativas. También para que los responsables de distintos departamentos de la empresa puedan tomar decisiones estratégicas.
Por lo tanto, contar con datos reales y verificados permitirá a las compañías poder diseñar y preparar planes de descarbonización que resultarán más creíbles. También podrán comparar con más facilidad y exactitud el impacto climático que pueden tener distintas opciones de compra.
3 – Cumplimiento normativo y nuevas formas de gestionar el riesgo
El aumento de leyes de diligencia debida de alcance global transformará el cumplimiento, que dejará de ser una tareas anual para pasar a ser una actividad a realizar de manera continua. En 2026, la resiliencia de las empresas, por tanto, se concebirá como la capacidad que tienen para anticiparse a distintos riesgos. Entre ellos, a los relacionados con las tensiones geopolíticas, los ciberataques o los impactos físicos que el clima tiene sobre distintos puntos y territorios.
Para conseguirlo, aumentará el número de compañías que decidirán comenzar con la adopción de distintas tecnologías. Como el mapeo avanzado con IA, los gemelos digitales o los sistemas de trazabilidad que están basados en blockchain. Estos dan la oportunidad de seguir con un mayor nivel de detalle todo lo que sucede en la cadena de valor, además de poder identificar y detectar posibles vulnerabilidades con más antelación.
4 – Más colaboración con la cadena de suministro para impulsar la sostenibilidad
Dentro de las empresas, la función de compras estará cada vez más orientada a la creación de valor a largo plazo. Dejará por tanto de estar enfocada prácticamente en exclusiva al ahorro y la reducción de costes, para tener cada vez más en cuenta la sostenibilidad. El próximo año 2026, habrá más empresas que tienen en cuenta el coste total de propiedad, que incluye riesgos operativos y posibles futuros costes asociados al carbono.
Esto llevará a que las opciones que cumplen distintos requisitos relacionados con la sostenibilidad, que hasta ahora no destacaban por su nivel de competitividad en algunas áreas, resulten mucho más competitivas. Paralelamente, las iniciativas conjuntas con distintos proveedores, en ámbitos como la economía circular, la recuperación de materiales o el desarrollo de productos más sostenibles.
Estos tipos de colaboración que acabamos de mencionar, entre otros, serán también vehículos para el refuerzo de la innovación en las empresas, además de resultar un elemento clave para mejorar tanto su competitividad como su resiliencia y sostenibilidad.
5 – Un solo sistema para toda la información empresarial
El próximo año crecerá también la necesidad de aunar en un mismo punto la información financiera, legal, operativa y de ESG que las empresas están barajando sobre su cadena de valor. Con esto modelo, cuya implantación en las empresas crecerá en 2026, se evitarán distintos tipos de inconsistencias entre departamentos. Por otro lado, permitirá la generación de informes más sólidos y trazables.
Además, contar con una sola plataforma de datos será clave para facilitar el cumplimiento de las nuevas normativas sobre sostenibilidad que se aprueben y se pongan en marcha, además de mejorar la eficiencia de los procesos empresariales internos.





