
España no es el país líder en la adopción cloud en Europa, pero sí se encuentra por encima de la media del continente a la hora de su uso estratégico y avanzado. Especialmente, nuestro país supera la implantación de software de gestión integral como el ERP o CRM y potencia de cómputo.
Esta paradoja que vivimos en suelo español ha sido analizada en el informe Cloud Nation 2026, elaborado por Aire, en colaboración con Atlas Tecnológico. La principal conclusión advierte que mientras a las empresas les cuesta dar el primer salto a la nube, después la utiliza para dar un valor estratégico a sus negocios.
En este sentido, España se sitúa en el puesto 21º entre los países de la Unión Europea en cuanto al uso general de servicios de computación en la nube de pago, con una adopción nacional del 44%. Si tenemos en cuenta el uso de herramientas consideradas básicas, nuestro país se sitúa por debajo de la media de la UE.
Sin embargo, la situación cambia completamente al analizar soluciones tecnológicas de alto valor estratégico. Las empresas españolas demuestran un nivel de madurez superior al de sus vecinos. La integración de aplicaciones ERP para la planificación de recursos empresariales en la nube alcanza el 47%, frente al 30% de media de nuestros socios europeos. Igualmente, España, con un 41,7% de penetración, supera la media de la UE en aplicaciones CRM (casi un 28%). En contratación de potencia de cómputo para software propio, las empresas españolas alcanzan un 33%, mientras que la media en Europa es del 25%, y en plataformas para desarrollo de aplicaciones en España se alcanza casi un 31% frente al 26% de media europea.
Los diferentes estadios de madurez son aún más evidentes si se miran los datos por sectores o comunidades autónomas. A nivel sectorial, las empresas TIC (76,48%) y de servicios (48,71%) lideran la contratación cloud, mientras que un motor clave como la industria se queda rezagado (40,35%), al igual que la construcción (35,38%).
Geográficamente, España avanza a dos velocidades. Cataluña (58%) y la Comunidad de Madrid (54,15%) tiran del carro superando con creces la media nacional. Por el contrario, un gran pelotón de 11 comunidades autónomas lucha todavía por salir de la franja de adopción de entre el 30% y el 40%, evidenciando la necesidad de impulsar la cohesión digital territorial.
Talento, la barrera; flexibilidad y servicios, el argumento comercial
Las pequeñas empresas señalan la ausencia de conocimientos a la hora de no utilizar la nube. El 60% de las empresas analizadas alude a que es este el favor que, especialmente en las pymes, hace que no se suban al cloud. Mientras, las grandes ya están inmersas en un superciclo de inversión impulsado por la Inteligencia Artificial y arquitecturas complejas.
Y a la hora de elegir un proveedor cloud, la búsqueda de flexibilidad (52%) y la amplitud de servicios (50%) son los principales argumentos. Además, la soberanía sigue jugando un papel esencial, ya que el 7% de las organizaciones que sienten la necesidad de ejecutar su infraestructura dentro de un solo país por seguridad o protección de datos.
Flexibilidad y servicios, lo más reclamado en un proveedor cloud
El Observatorio constata que la búsqueda de flexibilidad (52%) y la amplitud de servicios (50%) son los motivos principales para elegir un proveedor de cloud. Pero en esta nueva etapa dominada por la IA, la seguridad y la regulación (como la directiva NIS2) han cambiado las reglas del juego. Hoy, el 57% de las organizaciones que sienten la necesidad de ejecutar su infraestructura dentro de un solo país, lo hacen por preocupaciones sobre seguridad o protección de los datos, consolidando la nube soberana como una obligación estratégica para evitar ciberataques y el riesgo de dependencia de proveedores extranjeros.
“La empresa española es sumamente pragmática. Cuando invierte en tecnología, lo hace buscando un impacto directo en la eficiencia de sus procesos, de ahí nuestro liderazgo en herramientas como los ERP”, explica Santi Magazù, director general de cloud y ciber de Aire. “El verdadero reto como país es conseguir que la pyme y el sector industrial no se queden atrás. Para ello, necesitamos democratizar el acceso al cloud, eliminando la barrera del conocimiento técnico con soluciones intuitivas y garantizando que sus datos permanezcan seguros en territorio europeo”.





