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¿Puede kubernetes convertirse en el sistema operativo de la nube?

kubernetes

Según la última encuesta de la Cloud Native Computing Foundation (CNCF), el uso de kubernetes y de contenedores sigue creciendo a un ritmo imparable. A pesar de esta evolución, su propuesta como sistema operativo en la nube sigue cuestionado.

El estudio de la CNCF no deja lugar a dudas: el 96% de las organizaciones encuestadas ya utiliza o evalúa usar kubernetes, una cifra que desciende hasta el 60% cuando se les pregunta si ejecutan la plataforma de orquestación de contenedores en producción.

El uso de kubernetes es cada vez mayor y ya el pasado año, tres de cada cuatro organizaciones lo empleaban el pasado año tal y como recoge el estudio de DZone, “Kubernetes and the Enterprise”. Esta cifra, que es un 5% superior a la de hace dos años, constata el momento de pujanza que vive este gestor de contenedores usado por excelencia por las grandes empresas tecnológicas como Amazon, Google, IBM, Microsoft, Oracle, Red Hat o VMware.

En el último año también ha adquirido más madurez y soporte para cargas de trabajo con una seguridad optimizada y mayor simplificación continua. Sin embargo, kubernetes sigue siendo bastante complejo.

Cada vez más organizaciones de tecnologías de la información adoptan kubernetes a medida que madura

Si bien su adopción siempre ha sido fuerte para las empresas nativas en la nube que comienzan con contenedores desde el primer día, cada vez vemos más organizaciones de tecnologías de la información adoptan kubernetes a medida que madura.

Esto ha llevado a que algunos apunten a que podría convertirse en el sistema operativo de la nube pero, por el momento, parece algo bastante improbable. Bien es cierto que cada vez es menos “visible” y se muestra más integrado en otras plataformas. Pero todavía tiene algunos desafíos de complejidad que superar.

La evolución de kubernetes

Para asegurar, escalar, hacer que el sistema funcione y recuperarse rápidamente cuando algo sale mal, se requiere mucha experiencia. Todo esto se ve dificultado por el rápido ritmo al que evoluciona el ecosistema de kubernetes. Pero va en la dirección correcta.

A medida que kubernetes mejora la compatibilidad con varios clústeres, todo apunta a que comenzará a tratar esos clústeres como un grupo unificado y permitirá que se gestionen juntos. Esto creará un enfoque del ecosistema basado en escalar globalmente y reducir la latencia, manteniendo el ritmo de la seguridad y la recuperación. Y eso requerirá nuevos servicios para compartir recursos entre clústeres.

A medida que las capacidades maduren, veremos mejor soporte para las cargas de trabajo de uso intensivo de datos

También se espera una mayor automatización. Esto será impulsado en gran medida por los proveedores cloud, pero también por otros en el ecosistema. A medida que kubernetes admita más aplicaciones y comience a ampliar su gestión de clústeres, los proveedores de la nube inyectarán tanta automatización como sea posible en el sistema. Y las nuevas empresas del ecosistema traerán innovaciones para gestionar mejor los recursos de las aplicaciones.

Cuando estas capacidades maduren, podríamos ver un mejor soporte para las cargas de trabajo de uso intensivo de datos, como la Inteligencia Artificial, el aprendizaje automático y la inferencia. La programación con estas cargas de trabajo se vuelve más difícil porque consumen muchos recursos. Y la gestión del rendimiento se vuelve más compleja, por lo que tendrá que evolucionar.

Las cargas de trabajo sin servidor e IoT y las nuevas cargas por grandes volúmenes de datos, impactarán en el universo kubernetes. De hecho, según la encuesta de la CNCF, casi el 40 % de los encuestados usaba serverless, algo que irá en aumento.

Imagen inicial | Paul Teysen

 

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