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El peligro de las rutas grises en el envío de SMS

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El envío de SMS es una práctica habitual para gestionar información con pacientes, clientes o consumidores. Tanto es así que se ha convertido en una estrategia más de marketing con la que muchos aprovechan a estafar. En este sentido, las llamadas rutas grises, más baratas que las rutas directas pueden conllevar consecuencias negativas para las empresas que las utilizan.

Desde la plataforma Acrelia nos explican qué son las rutas grises en el envío de SMS. El enrutamiento es la ruta por la que se envía un SMS, y puede ser una ruta directa o indirecta. Las directas son las de mayor calidad porque, como su propio nombre indica, conectan directamente con el operador de telefonía, lo que garantiza una serie de beneficios para el remitente, como la personalización del envío o la medición de sus resultados.

En el otro extremo están las rutas indirectas, también conocidas como rutas grises y su calidad es inferior a las directas, ya que utilizan prácticas dudosas en los envíos, aprovechando vulnerabilidades de la red móvil que permiten tráfico gratuito de SMS entre operadores internacionales. De hecho, se las llama grises porque, aunque empiezan en un canal legal, en algún momento pasan por uno de dudosa legalidad, por lo que llegan al destinatario de forma indirecta. Curiosamente, esta ruta que sigue el SMS es lo que hace abaratar sus costes porque se aprovechan los precios de redes de un país diferente al de origen.

Otra opción de dudosa legalidad son las granjas de SIM que se configuran para aprovechar las ofertas de mensajes ilimitados de operadores internacionales. En ambos casos se utiliza roaming, y eso provoca que la seguridad y las funcionalidades no sean las mismas que con las rutas directas y por eso se considera que tienen peor calidad. “También existen las rutas negras en las que tanto la salida como la recepción del SMS se hacen por rutas fraudulentas. Obviamente, esta es la peor opción”, señalan desde Acrelia.

Peligros de las rutas grises

Además de perder la posibilidad de saber quién ha recibido o clicado en los mensajes enviados, utilizar rutas grises puede suponer incumplir con el RGPD. Por un lado, porque es difícil gestionar las bajas de los envíos y, por otro, porque tampoco se puede garantizar la confidencialidad de los datos.

Estos métodos suponen transferir información entre diferentes servicios que pueden estar en varios países, lo que tampoco asegura que el mensaje llegue en la forma o momento que se tenían previstos. Algunos SMS pueden llegar incompletos o no recibirse. Afortunadamente, los proveedores ya empiezan a tomar medidas para protegerse de las pérdidas que les supone este fraude y por eso bloquean mensajes que pueden ser sospechosos de haber sido enviados por rutas grises.

Todo esto hace que se ponga en riesgo la reputación de la empresa al contratar proveedores que utilizan rutas grises, solo por conseguir un descuento en el coste de los envíos. La reputación en este caso puede medirse por las peticiones de bajas o las quejas de los usuarios que no están satisfechos con los SMS recibidos.

En este sentido, las rutas grises pueden dar los siguientes problemas:

  1. La velocidad a la que se entregan los SMS baja de forma considerable
  2. La entrega de los mensajes no se puede confirmar de ninguna manera
  3. La confidencialidad del contenido enviado no se puede asegurar
  4. La protección de los datos de tus clientes no se pude garantizar
  5. El seguimiento de las acciones de SMS marketing no se realiza de forma óptima

 

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