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El consumidor del 2026: hábitos, prioridades y nuevas expectativas

El consumidor del 2026: hábitos, prioridades y nuevas expectativas

El consumidor ha cambiado, y en 2026, ya no compra de manera impulsiva ni automática. Para él, la compra es una decisión cada vez más reflexiva, informada y exigente. El acceso masivo a la información, la presión económica, la aceleración tecnológica y un aumento de la conciencia social están cambiando lo que esperan los consumidores de las marcas.

En este marco, la agencia de marketing PHI ha analizado cuáles son las principales tendencias de consumo a nivel global y en España para los próximos meses. Un periodo en el que las marcas se enfrentan a un consumidor más crítico y menos tolerante a la incoherencia. El consumidor actual no compra promesas, sino experiencias claras, útiles y en línea con sus valores; según el CEO de la Agencia PHI, Jose Gabriel García.

El consumidor, en 2026, es más informado, rápido y selectivo. Compara, investiga y valida antes de tomar decisiones. Lee reseñas, compara precios y busca referencias en redes sociales y plataformas digitales. Las experiencias lentas, confusas o poco transparentes penalizan directamente a las marcas. La rapidez, la claridad y la simplicidad se convierten en factores diferenciales.

La personalización deja de ser un valor añadido para ser una expectativa básica, siempre que se perciba como útil y respetuosa. El consumidor espera que las marcas le conozcan, pero que no le den sensación de invasión. Por eso, el uso inteligente y ético de los datos será clave para generar confianza y valor real.

La frontera entre lo digital y lo físico desaparece, porque el consumidor actual espera experiencias conectadas y coherentes en todos los puntos de contacto: compra online, recogida en tienda, devoluciones sin complicaciones y atención inmediata a través de distintos canales. La omnicanalidad, por tanto, no es una estrategia diferencia, sino un estándar.

Por otro lado, la sostenibilidad se consolida como un criterio real de decisión de compra. Los consumidores penalizan el greenwashing y exigen compromisos demostrables. Además, esperan acciones tangibles y coherentes que respalden el impacto social y medioambiental de las marcas. En otro orden de cosas, buscan entregas rápidas, procesos de compra sencillos, atención ágil y métodos de pago flexibles. La conveniencia es ya un factor decisivo de elección.

En el contexto de España, estas tendencias se traducen en más planificación del gasto y una fuerte orientación al valor percibido. El consumidor compara más, justifica cada compra y exige coherencia entre precio, experiencia y promesa de marca. La cercanía, el lenguaje claro y la adaptación al contexto local refuerzan la confianza. Según García, en España «el consumidor es cada vez más exigente con la coherencia de las marcas y valora especialmente que lo que se promete se cumpla de forma consistente. En este contexto, el gran reto de 2026 no será seguir tendencias aisladas, sino situar al consumidor en el centro de la estrategia: ordenar, clarificar y priorizar será clave para competir en un entorno cada vez más saturado». 

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