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La identidad digital es ya una prioridad para las empresas: las tendencias que lo prueban

La identidad digital es ya una prioridad para las empresas: las tendencias que lo prueban

La identidad digital se ha convertido en una de las principales prioridades para las empresas, y ya es un elemento estratégico imprescindible para impulsar la continuidad del negocio en todo tipo de empresas. Esto se debe a que la digitalización creciente de los procesos, la adopción de la IA y la exigencia en aumento de los marcos regulatorios están acelerando un cambio de paradigma. En él ya no basta con proteger los accesos, sino que también es necesario saber quién actúa, con qué permisos y con qué nivel de supervisión.

Esta situación ha llevado,según Redtrust, a la identificación de cinco tendencias que colocan a la identidad digital como prioridad para las empresas, lo que se irá acentuando en los próximos años. Son las siguientes:

1 – La identidad digital ya no es solo responsabilidad de TI: el uso de certificados digitales va ya más allá de los departamentos de tecnología. En áreas como fiscal, tesorería, recursos humanos, jurídica, compras o desarrollo de negocio se usan a diario credenciales digitales para relacionarse con administraciones públicas, entidades financieras y otros organismos. Esto multiplica el número de usuarios y hace imprescindible contar con mecanismos que permitan saber quién usa cada identidad digital, cuándo lo hace y para qué.

2 – La regulación exige más control y trazabilidad: normativas como DORA, NIS2 o eIDAS 2.0 están aumentando la exigencia sobre la gestión de identidad digital y los accesos a sistemas críticos. Por eso, las empresas necesitan demostrar que tienen controles adecuados sobre el uso de certificados digitales, deben mantener registros de actividad y rebajar los riesgos asociados con identidades compartidas o procesos manuales. La identidad digital se convierte en un requisito de cumplimiento normativo y de gestión del riesgo.

3 – Los agentes de IA son un reto para el control de la identidad digital, ya que su incorporación para ejecutar tareas, acceder a plataformas o iniciar procesos plantea un nuevo escenario para las empresas. En este marco, la cuestión ya no es solo quién accede a un sistema, sino quién actúa en realidad cuando un agente inteligente ejecuta una acción. Por tanto, garantizar la autorización, supervisión y trazabilidad de sus acciones será uno de los principales retos a corto y medio plazo.

4 – La gestión manual de identidades ya ha llegado al límite. A pesar de que muchas empresas siguen administrando certificados digitales a mano o con herramientas poco preparadas para el volumen actual de operaciones, el aumento de usuarios y casos de uso hace que cada vez se necesite más una gestión centralizada que permita saber siempre quién usa cada credencial, evitar el uso compartido de identidades y tener evidencias listas para usar en auditorías o ante incidentes de seguridad.

5 – La identidad digital será la base de la confianza digital. El aumento del fraude, la sofisticación de los ciberataques y la expansión de la IA están colocando la identidad digital como clave en materia de confianza digital. Y en los próximos años, la capacidad de verificar identidades, delegar permisos con seguridad y garantizar la trazabilidad de cualqueir actuación serán claves para impulsar la digitalización de empresas, administraciones públicas y ciudadanos.

Ante este panorama futuro para la identidad digital, Daniel Rodríguez, CEO de Redtrust, señala que «hoy la IA sigue funcionando principalmente como un asistente, pero el verdadero cambio llegará cuando pase a actuar como un agente capaz de ejecutar acciones. En ese momento, cada agente necesitará una identidad digital propia, con permisos definidos y mecanismos de gobernanza que permitan conocer siempre quién está haciendo qué». 

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