
Con un clima mundial en estado de tensión constante, pensar en defenderse es lo más lógico. Precisamente, el vertical de defensa que siempre ha estado ahí, ahora centra muchos focos de compañías y partners tecnológicos porque se torna como una ventana de oportunidad.
Los datos que alientan el negocio tecnológico relacionado con la defensa en España están ahí. Según un informe de TEDAE y PWC, en 2024 el gasto en Defensa y Seguridad facturó 9.364 millones de euros en 2024. Un montante del que destina el 9,2% de su facturación a I+D+i, diez veces más que la media del resto de las empresas españolas. Esto equivale aproximadamente a 862 millones de euros anuales de inversión empresarial en innovación, según cálculos del mismo estudio.
Además, el pasado año, el Gobierno de España presentó su Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa donde se movilizaban 10.471 millones de euros para inversiones relacionadas con ciberseguridad, telco e I+D+i.
Durante este año, el propio Ministerio de Defensa presentó su estrategia de tecnología e Innovación para la Defensa (ETID 2026) donde destacaba el I+D+i como pilar esencial. Entre los ámbitos prioritarios destacan la inteligencia artificial, los sistemas no tripulados, la ciberdefensa o la integración multidominio.
Colaboración público-privada
Son muchas las iniciativas que se están lanzando tanto desde el entorno público como el privado. Durante este año, por ejemplo, siete centros tecnológicos españoles han el proyecto GUARDIANES, una iniciativa del Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI) para generar tecnologías asociadas a la IA y aplicadas a la defensa. Este proyecto se engloba dentro de la partida de 500 millones de euros dada a este organismo para desarrollar diferentes acciones con foco tecnológico.
Además, España ya cuenta con su propio supercondensador hibrido, validado por el Ministerio de Defensa y desarrollado por Sopra Steria y B5TEC. Los supercondensadores reducen en un 40% el consumo energético, haciendo más sostenibles los centros de datos y sistemas de defensa.
En el entorno privado, hay muchos ejemplos de coaliciones para abordar el negocio de la defensa. Entre los proyectos más destacados figura SIRTAP, el dron táctico que Airbus está industrializando en Getafe para misiones de vigilancia. A él se suma la solución nacional C-UAS impulsada por Indra, Escribano Mechanical & Engineering y TRC, que combina radares, sensores optrónicos, inteligencia artificial y contramedidas electrónicas para detectar y neutralizar drones hostiles.

En el ámbito de las comunicaciones, CERBERUS, desarrollado por Cipherbit–Grupo Oesía y EPICOM, busca dotar a las Fuerzas Armadas de un criptosistema español capaz de proteger voz y datos.
Respecto a iniciativas de colaboración, Rubén Frieiro, socio responsable de Ciberseguridad de Deloitte, comentaba durante un evento que “hemos digitalizado nuestra economía, pero para protegerla necesitamos reforzar la colaboración. La cooperación público-privada es clave para construir la resiliencia digital de Europa y generar el valor necesario para competir en un entorno cada vez más complejo”.
Así, la necesidad de reforzar capacidad propias y crear un ecosistema nacional que integre a grandes empresas, pymes, universidades y centros de investigación es esencial porque, tal y como explicaba Daniel Navarro Martínez, responsable de Proyectos de Innovación de Mando y Control Ciberdefensa de Indra Group, «el objetivo debe ser avanzar hacia una verdadera autonomía digital estratégica que permita a Europa reducir dependencias y fortalecer su resiliencia».
Ciberseguridad, IA y soberanía tecnológica, en el foco
La tecnología aplicada a la defensa es un campo en pleno auge que cuenta con muchos actores implicados. Un espacio donde retos como la ciberseguridad, el impacto de la IA, la soberanía digital o el desarrollo de talento especializado están más presentes que nunca.
La evolución del contexto internacional está transformando la ciberdefensa en un ámbito estratégico. Aunque no existe una partida concreta a este ámbito, sí que es un de crucial importancia. De hecho, el Ministerio de Defensa aboga por integrar la ciberseguridad en todos los componentes tecnológicos como infraestructura, redes o drones.
La IA, por supuesto, es una tecnología clave en la defensa. Chris Dimitriadis, director de Estrategia Global de ISACA, comentaba en la “Jornada sobre Ciberseguridad y Defensa”: “la inteligencia artificial no es solo otra tecnología ni una capa adicional de productividad, es una fuerza económica estructural que va a transformar industrias enteras como la de defensa, generar nuevos productos y servicios, y cambiar los entornos empresariales como los conocemos. De hecho, la expectativa es que, en los próximos cinco años, la IA contribuya con alrededor 14 billones de dólares a la economía global, y en Europa, se espera una contribución de entre 0,5% y 0,7% al PIB”.
Asimismo, el debate del uso de tecnologías extranjeras o la creación de infraestructuras en suelo europeo es otro tema candente. En un entorno tan delicado como la defensa, la soberanía tecnológica se vuelve aún más fundamental y cobra especial importancia.
Sin embargo, esto es solo la punta del icerberg. El vertical de defensa tiene muchas aristas donde proveedores, partners y consultoras pueden enfocarse. Tanto es así que algunas compañías como Aggity están abriendo espacio a este segmento, antes inexplorado. Un prueba de que todavía mucho por sembrar y mucha tecnología por desarrollar y aplicar.





