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Cinco consecuencias de la crisis de Facebook

Facebook atraviesa la que es hasta el momento la peor crisis en sus catorce años de historia. Después de conocerse que la consultora política Cambridge Analytica utilizó los datos de 50 millones de perfiles de la red social, la compañía de Zuckerberg deberá hacer afrontar las consecuencias. Un duro varapalo que nos puede dar algunos consejos al resto de la industria.

La esperada comparecencia de Mark Zuckerberg admitiendo errores y anunciando cambios en la política de privacidad de Facebook, además de una auditoría a las aplicaciones que hayan tenido acceso a los datos de sus usuarios, no ha calmado las aguas. La popular red social vive una pesadilla desde que estalló el escándalo con la publicación en The Guardian y The New York Times sobre la utilización de los datos por parte de la consultora para influir en la intención de voto durante la campaña de Trump en las presidenciales de 2016, así como en la campaña a favor del Brexit.

El problema parece ser más enrevesado ya que implica a la política de uso de datos de la popular red social. Facebook autorizó al profesor de la Universidad de Cambridge Aleksandr Kogan recopilar información de los usuarios que descargasen la aplicación “thisisyourdigtallife”. Los usuarios que descargaron esta app también dieron permiso para recopilar información sobre su ubicación, amigos y los ‘me gusta’ que clicaban.

¿Y qué pasó con esa información? Kogan, infringiendo las normas de Facebook, la cedió a Cambrige Analytica, firma que trabaja en el desarrollo de técnicas para influir en los electores de cara a las votaciones. Desde Facebook apuntan que en 2015 solicitaron a la empresa borrar esa información, una petición a la que la consultora hizo oídos sordos, según las informaciones filtradas.

Nuevos retos para Facebook

Todo esto ha puesto a la red social contra las cuerdas ya que la magnitud de la repercusión que puede acarrear este escándalo es impredecible. No obstante, destacamos cinco consecuencias que ya se vislumbran y a las que Mark Zuckerberg, consejero delegado de Facebook, deberá hacer frente.

Demandas y sanciones económicas. Facebook y Cambridge Analytica se enfrentan a la primera demanda de acción colectiva después de que una ciudadana las haya acusado de negligencia. La oficina del fiscal general de Massachusetts ya ha abierto una investigación, así como la del Comisionado de Información de Gran Bretaña y el parlamento de la Unión Europea. Las sanciones económicas pueden suponer un duro revés en los resultados de la compañía.

Desplome en Bolsa (aunque no tanto). Después de estallar el escándalo de la filtración de datos, las acciones de Facebook han caído un 8,4%. Una huida de inversores que ha ocasionado pérdidas superiores a los 50.000 millones de dólares en su valor. Sin embargo, los expertos apuntan que se trata de una situación pasajera y que la compañía sigue contando con un potencial de revalorización.

Cambios en la política de protección de datos. Si hay algo que ha puesto en entredicho esta brecha es la gestión de los datos que las redes sociales hacen de sus usuarios. Aunque Zuckerberg ya se ha apresurado a anunciar que reforzará sus políticas de protección, lo cierto es que no parece un objetivo tan fácil a priori. En Europa todo está a la espera de la puesta en marcha de la nueva normativa de RGPD (Reglamento General de Protección de Datos), y todo apunta a que otros países podrían seguir el mismo camino para que sea el propio usuario el que tenga mayor control sobre sus datos. Pero estos cambios también pueden tener consecuencias en su modelo de negocio, ya que, por ejemplo, la limitación del acceso a los datos puede reflejarse en las capacidades que tiene la red social para segmentar la publicidad.

Brecha en la confianza. Además del aspecto económico, el gran revés que este escándalo supone para Facebook es la pérdida confianza por parte de sus usuarios. Incluso ya se ha puesto en marcha un movimiento que, bajo el nombre #DeleteFacebook, apuesta para que los usuarios cierren sus cuentas y borren sus datos de la red social. Actualmente Facebook tiene 2.000 millones de usuarios en todo el mundo, una cifra que el bloqueo podría hacer disminuir.

Crisis reputacional. Después de que quede en entredicho su política de protección de datos y de que se ponga en marcha una campaña para el cierre de cuentas en Facebook, no cabe duda de que Zuckerberg se enfrenta a la mayor crisis de reputación que ha vivido la red social. Su tardanza en salir públicamente a dar explicaciones también ha llevado a algunos medios a poner en duda su capacidad de liderazgo. Esto, unido a la brecha interna que vive la compañía con la reciente marcha del responsable de seguridad de la firma, Alex Stamos, por supuestas discrepancias con la directora de operaciones Sheryl Sandberg tras detectarse casi 500 cuentas falsas, supuestamente operadas desde Rusia, que publicaron anuncios políticos, ha hecho mella en la compañía.

Sin duda, se abre un período difícil para Facebook. Las brechas en la protección de datos son un tema sensible para los usuarios que ya han visto colmada su paciencia. No obstante, a la espera de nuevas regulaciones y políticas de seguridad por parte de las tecnológicas, el usuario también debe ser consciente de los riesgos que asume al ceder los permisos de uso de sus datos e información personal. Educar, concienciar y conocer bien cómo protegemos nuestros datos y qué permisos cedemos sigue siendo una asignatura pendiente.

Imágenes | Pixabay

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