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¿Se deja de vender on-line en verano?

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Julio, y en mayor medida, agosto son meses en los que naturalmente el mundo se para en las grandes urbes. Las ciudades dejan de tener tráfico rodado, las carreteras se llenan de caravanas y los lugares turísticos registran sus picos de público con fiestas y actos por todas partes. Un momento en el que parece que pocos deberían pensar en la venta on-line pero ¿es así?.

Aunque por supuesto el verano hace que se cambien muchos hábitos personales y profesionales, la venta on-line sigue teniendo su filón. Una oportunidad para continuar en marcha. Lo confirma MActual advirtiendo que pocos son los que interrumpen sus compras on-line, pese a que si las varían sensiblemente. Rafael Torres, CEO de tienda on-line explica:

Dejar el domicilio habitual para trasladarse a un destino vacacional durante dos, tres o cuatro semanas es un factor que influye en los hábitos de compra on-line, pero eso no quiere decir que se deje de comprar por Internet. Porque se sigue necesitando todo tipo de productos y servicios, y,  aunque es verdad que en vacaciones disponemos de más tiempo para acudir a comercios físicos, también la oferta disponible en tiendas es habitualmente más limitada”.

Tendencias veraniegas

Durante los días de más calor, los consumidores cambian sus hábitos pero no parece que dejen de recurrir a la venta on-line para sus necesidades. Estos son los principales rasgos en la compra en Internet en estas fechas:

  • Los plazos de entrega mandan. Si la rapidez de la entrega es un factor cada vez más importante en cualquier compra on-line, lo es mucho más cuando la estancia del usuario en la dirección de destino tiene una caducidad limitada. El comprador vacacional preferirá pagar un suplemento por este concepto para asegurarse de que en 24 o 48 horas tendrá la compra en su poder antes que arriesgarse a que llegue al final de sus vacaciones y no haya ni rastro del paquete.
  • Productos económicos  y poco aparatosos. Sí, durante el periodo vacacional se sigue comprando on-line, pero seguramente no el reloj de 1.500 euros ni la televisión de 50 pulgadas. El temor ante la eventualidad de que el objeto se pierda en el trayecto por tratarse de una dirección de entrega circunstancial, a que no llegue a tiempo o a la perspectiva de tener que transportar esa compra a nuestro domicilio una vez terminadas las vacaciones hacen que nos decantemos por compras de escaso valor económico y tamaño reducido.
  • Aumenta la “reserva online”. De novedades que aún no estén disponibles en stock pero que las marcas ya están anunciando y que admitan la posibilidad de reservar on-line. Julio y agosto son, por tanto, un buen momento para empezar a planificar e incluso ejecutar ya las primeras compras de la nueva temporada.
  • Menor compra por impulso. El comprador on-line que está de vacaciones dispone de mayor tiempo para navegar, investigar  y comparar. También para leer las opiniones de otros usuarios, un factor cada vez más importante en la decisión de compra. La pura navegación por las tiendas on-line de referencia y otras nuevas que descubre por el camino se convierte en una parte de su ocio vacacional.
  • Con una excepción. Sí se compra por impulso todos aquellos productos y servicios que tengan relación directa con el verano o con el disfrute de las vacaciones. Desde un bañador hasta un hinchable para la playa o una caña de pescar.
  • Compra tecnológica. Las compras de tecnología están directamente relacionadas con el uso de la tecnología que se hace en vacaciones. Entre los productos más adquiridos, las tarjetas  de memoria para que no nos quedemos cortos de almacenaje a la hora de hacer fotografías, las cámaras GoPro para plasmar nuestras hazañas en la bicicleta de montaña, las televisiones y monitores de pequeño formato ideales para campings y segundas residencias, los dispositivos wifi que mantengan nuestra casa de vacaciones totalmente conectada o las consolas para el entretenimiento portátil.
  • Servicios sobre productos. Hacer la compra semanal de alimentos y que te la traigan a casa supone una gran ventaja cuando estamos alojados en una casa de verano que, a lo mejor, está lejos o mal comunicada con una gran superficie. También se incrementan en esta época la compra en webs de ofertas para restaurantes, spas, excursiones y otros planes asociados a la localidad vacacional.

Imagen | Jason Blackeye

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