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El canal ante los grandes retos del cloud

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La adopción cloud ha crecido notablemente en los últimos años y las previsiones no son menos halagüeñas. Los nuevos retos en seguridad, GDPR, contenedores y evolución de las infraestructuras, entre otros, propiciarán cambios en las estrategias cloud para cumplir con los nuevos requisitos.

El salto a la nube ya lo dan dado millones de empresas en todo el mundo, ahora toca seguir evolucionando y adaptarse a las nuevas necesidades intrínsecas a la propia evolución tecnológica. Los nuevos retos en aspectos como la necesidad de cumplir con las nuevas normativas en protección de datos (GDPR), de hacer frente a ataques masivos DDoS y la proliferación de despliegues basados en contenedores, están llevando a rediseñar la forma en la que las organizaciones usan la nube.

Hace años, la mayoría de la infraestructura cloud estaba vinculada a servidores virtuales. Sin embargo, hoy ya estamos asistiendo a la existencia de ofertas de servicios en la nube mucho más ricas y que proporcionan más beneficios pudiendo incluso implementar software sin necesidad de servidor o realizar tareas de gestión y monitorización.

Esto ha llevado a que el número de proveedores cloud también crezca y prácticamente todas las grandes compañías de TI cuentan con su propia nube pública. Ante este panorama, el canal también tiene que afrontar sus propios desafíos y ayudar a las organizaciones a modificar sus estrategias cloud para cumplir con estos nuevos requerimientos.

Adaptarse a GDPR

Entre las principales tendencias que hay que tener en cuenta para adaptar las estrategias en la nube destaca la necesidad de cumplir con el nuevo reglamento europeo de protección de datos, GDPR, y que contempla, entre otros aspectos, algunos cambios en lo que a la seguridad en la gestión de los datos de los consumidores en la nube.

GDPR contempla prácticas de control de la ubicación física de los datos y garantizar que los usuarios puedan borrarlos permanentemente, lo cual resulta una carga para las organizaciones, especialmente si hacen uso de la nube pública. Para las empresas, garantizar la privacidad de los usuarios se complica al no disponer de control directo sobre los servidores que albergan esos datos ni sobre su administración.

Es aquí donde el canal puede desempeñar un papel clave ayudando en estas tareas de gestión y control. En el caso de los MSP, tendrán que adaptarse a los nuevos requerimientos de acuerdo a los cambios introducidos en esta normativa comunitaria, lo cual también generará nuevas oportunidades para ellos ante la dificultad para las empresas de controlar todos los aspectos para cumplir con GDPR.

Una nube más segura

Otro de los grandes retos de la nube que el canal tendrá que afrontar este 2018 está relacionado con la seguridad. En los últimos años hemos visto que los ciberataques, lejos de disminuir, han seguido creciendo e incrementando su sofisticación. Es el caso de los ataques de denegación de servicio, DDoS, que han provocado innumerables cortes en la prestación de servicios cloud, como DNS Dyn que, en 2016, dejó sin acceso a varios sitios web alojados por Amazon Web Services. En los últimos años ha quedado patente que los servicios anti-DDoS proporcionan cierta protección, pero no la suficiente, lo que está llevando a la proliferación de entornos multi-cloud en los que diferentes cargas de trabajo se ejecutan y gestionan por separado.

El canal TI debe ser ágil y eficiente

Aunque puede parecer la solución idónea, en muchos casos resulta costosa y compleja de administrar, por lo que el canal tendrá que ofrecer un servicio ágil y eficiente para que las organizaciones vean en la disponibilidad de múltiples clouds una propuesta de seguridad real.

Esto, unido a la proliferación de nubes híbridas, con desarrollos a partir de grandes alianzas como la sellada entre VMware y AWS, o Cisco y Google, llevará a que los partners de canal experimenten nuevas oportunidades que lleven a estos entornos una mayor agilidad operativa y escalabilidad.

La seguridad en estos entornos seguirá siendo clave pero la preocupación por la misma también se verá incrementada por el notable crecimiento que se espera de las conexiones inteligentes entre personas, procesos, datos y cosas. Internet de las Cosas (IoT) es ya una realidad, además de elevar el número de conexiones, del volumen de datos que se genera y de crear nuevas y enriquecedoras experiencias, precisará de grandes capacidades y disponibilidad de la Red. Esto derivará en una infraestructura inteligente y escalable para albergar millones de dispositivos, lo que la convertirá en un objetivo para los cibercriminales.

La seguridad será fundamental y el canal podrá ser fundamental en el diseño de estas nuevas infraestructuras seguras.

Hacia nuevas infraestructuras y servicios cloud

Pero 2018 también será el año en el que comencemos a ver ya la informática sin servidor, una tendencia que irá en aumento ya que los servidores en la nube solo estarán disponibles cuando un software lo requiera. Además de prescindir de servidores físicos, el ahorro de costes que conlleva será clave, eliminando el uso de servidores por los que se paga y no se utilizan. El canal, además de prescriptor, también tendrá que tener en cuenta esta nueva realidad para ofrecer a sus clientes la mejor opción y adaptar sus infraestructuras.

2018 será el año que empecemos a ver la informática sin servidor

Y si ésta es una tendencia al alza, el uso de contenedores, como Docker Swarm, Kubernetes o Mesos también seguirá creciendo. Hoy en día, prácticamente todos los grandes proveedores de cloud pública cuenta con un servicio de contenedor alojado, pero el gran desafío está en la forma en la que las organizaciones pueden utilizarlo, ya que limitan la libertad de elección de herramientas como, por ejemplo, de orquestación.

El canal tendrá que trabajar muy de cerca con el cliente para que las posibilidades que ofrecen estos contenedores resulten atractivas si bien, a medida que se llevan más cargas de trabajo a ellos, las empresas dependerán menos de las máquinas virtuales, dibujando un nuevo panorama en la prestación de estos servicios.

Todo esto llevará a que este 2018 asistamos al crecimiento de los servicios de software en la nube (SaaS) y de plataformas como servicio (PaaS). Más aplicaciones y servicios cloud proporcionarán a las organizaciones disponer de avanzadas herramientas online que les ayuden a gestionar sus procesos y ganar en agilidad y rendimiento.

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