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Reparaciones tecnológicas ¿realmente se promueve que merezcan la pena?

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Hace unas semanas la Unión Europea dio luz verde a su «derecho a reparar» con el que obliga a los fabricantes a facilitar las reparaciones de dispositivos y electrodomésticos durante 10 años. Una medida que en Francia han llevado a más con el Índice de reparabilidad que evalúa la facilidad de reparación de un producto electrónico. En España parece que el Ejecutivo está pensando en implantar su propio Índice. Es por ello que nos planteamos ¿son iniciativas eficaces? ¿o simplemente se convierten en papel mojado llevado a la realidad cotidiana de las tiendas tecnológicas?

Todas estas normativas tienen un objetivo común: potenciar las reparaciones tecnológicos con el fin de evitar la obsolescencia programada e incentivar la economía circular con la que fomentar el reciclado de productos electrónicos y la reducción de basura TI. Fines todos ellos muy loables, especialmente, para el cuidado del medio ambiente que tanto perjudica la mayor parte de los materiales utilizado en dispotivos tecnológicos.

Motivar las reparaciones tecnológicas es una medida claramente beneficiosa para el canal de distribución. Este tipo de servicios reportan unos ingresos muy importantes, sobre todo, en el entorno de las pequeñas y medianas tiendas dedicadas a las tecnología. De hecho, al calor de los dispositivos móviles han surgido puntos de venta que realizan pequeños recambios de baterías o pantallas a la vez que se nutren de la venta de accesorios así como otros especializados directamente en la venta reacondicionada.

Sin embargo, el rédito que le pueden sacar las pequeñas tiendas choca con la industria tecnológica. Concretamente, con los intereses de vender y vender de los fabricantes, por un lado, y con la sociedad de consumo y acomodada creada, por otro.

Muchas trabas por el camino

Y es que tal y como advierte en Changlonet son muchos los factores a tener en cuenta para que las reparaciones tecnológicas se den. Desde la facilidad para encontrar piezas de recambio que provea el fabricante o se encuentre en el mercado de segunda mano, donde puede tardar hasta un mes su llegada, hasta la disponibilidad técnica para llevar a cabo ese servicio por parte de terceros son aspectos decisivos para volver a poner el producto en perfectas condiciones de uso.

Pero los problemas a los que se enfrentan las tiendas son muchos más. En muchas ocasiones la fabricación del dispositivo, ejecutada mayoritariamente en países orientales, no está pensada para que posteriormente se vuelva a abrir o tocar en los lugares de destino lo cual impide que se pueda realizar una reparación sencilla y con el menor trastorno posible. Esto lleva a que al destripar un dispositivo se puedan romper piezas puestas por estética o estructura.

Arreglar un dispositivo, en muchas ocasiones, es mucho más caro y laborioso que comprar uno nuevo

Tampoco es sencillo luchar contra un mercado tecnológico donde comprar un dispositivo puede ser muchísimo más asequible que arreglarlo. Los costes de la mano de obra técnica así como las piezas pueden suponer un precio superior al de renovar el producto. Un ejemplo muy claro lo podemos ver en periféricos como impresoras o ratones donde parece que tiene poco sentido intentar un arreglo cuando se puede conseguir uno nuevo por la mitad.

Por supuesto, el argumento final para que estas iniciativas funcionen está en la decisión tomada por el cliente final. Ya no solo por una cuestión de precio sino también de comodidad. La facilidad de compra es infinitamente mayor a la de reparación por lo que, en muchas ocasiones, se acaba antes con el problema con un nuevo equipo, conseguido en minutos que buscando una tienda donde se intente solucionar el problema con garantías.

Así, hay muchas piezas en este tablero para que las medidas adoptadas funcionen. Y no parece que sea sencillo que funcione cuando el sector tecnológico, pese a sus mensajes de responsabilidad social corporativa, tiende a poner trabas para que, al final, la salida más sencilla sea comprar un nuevo producto TI con el que seguir alimentando las arcas corporativas.

Sin embargo, tendremos que esperar a ver si finalmente llega a España el Índice de Reparabilidad y cómo se ejecuta la medida para que tenga el éxito esperado y retenga el círculo vicioso de seguir consumiendo nueva tecnológica. Mientras tanto, queremos conocer tu opinión ¿crees que las tiendas tecnológicas lo tienen fácil para facilitar estas reparaciones tecnológicas? ¿qué se podría haber para incentivarlas de formar real?

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Verónica Cabezudo
Coordinadora editorial de MuyCanal. Danzando día a día entre partners, mayoristas y fabricantes para profundizar en el canal de distribución tecnológico.

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