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El nuevo estándar Wifi, ¿una amenaza para la seguridad?

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El creciente uso de las redes inalámbricas hace que la tecnología Wifi se haya convertido en imprescindible en nuestras vidas. Sin embargo, la llegada de un nuevo estándar Wifi, el 802.11bf, podría poner en riesgo la seguridad al permitir rastrear.

Cada vez más consolidado Wifi 6, y a la espera de la llegada en 2024 del próximo Wifi 7, el IEEE, el Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos, que diseña los estándares inalámbricos, está trabajando en un estándar que podría permitir que, gracias a la tecnología Wifi, se pudiera rastrear, incluso lo que está tecleando una persona atravesando paredes.

No cabe duda de que el desarrollo de la tecnología Wifi está aportando grandes posibilidades que aún serán mayores aprovechando las herramientas de conectividad de red remota y con el auge de IoT, Internet de las Cosas.

El próximo estándar 802.11bf permitirá detectar presencia humana y rastrear la actividades

Wifi ha evolucionado continuamente desde que estuvo disponible comercialmente en 1997, siempre mejorando la velocidad, el alcance y el rendimiento general. Pero quizás el próximo estándar, el 802.11bf, puede levantar susceptibilidades ante lo que conllevará.

En un reciente artículo publicado por Francesco Restuccia, profesor asistente de ingeniería eléctrica e informática en Northeastern University, en Estados Unidos, apunta que, a medida que la tecnología Wifi se vuelva más ubicua, veremos innovadoras aplicaciones de detección inalámbrica como la detección de presencia humana, reconocimiento de actividad y seguimiento de objetos, entre otras muchas.

Detección wifi inalámbrica

Así, el IEEE está trabajando en estándares como el 802.11bf, para el proyecto Wifi Sensing (SENS) que permitirá que los dispositivos Wifi detecten constantemente su entorno. Y aquí es donde una buena idea da un giro ya que no se tratará solo de un estándar de comunicación.

Si bien la idea es que permita mejorar la conectividad, por ejemplo, potenciando la señal del router esquivando obstáculos que disminuyan su calidad, esto le llevará a utilizar las interferencias y cambios en las señales para reconocer el entorno midiendo el alcance, la velocidad, dirección, movimiento y proximidad tanto de objetos como de personas.

Según Restuccia, la omnipresencia de SENS en nuestra vida cotidiana provocará un aumento de la preocupación por la seguridad y privacidad por parte de los usuarios. De hecho, se ha demostrado que SENS pueden inferir información crítica para la privacidad, como la escritura en el teclado, el reconocimiento de gestos y el seguimiento de una actividad.

En este sentido, los investigadores destacan que sus investigaciones y desarrollos se centran en mejorar la precisión del sistema, por lo que sus objetivos no están centrados en la actualidad en los problemas de privacidad que pueda llegar a presentar.

Es posible que los usuarios finales ni siquiera se den cuenta de que están siendo rastreados

Pero teniendo en cuenta la naturaleza de transmisión del canal inalámbrico, un intruso malintencionado podría rastrear la actividad del usuario sin autorización. O peor aún, dado que las señales Wifi pueden penetrar en objetos, es posible que los usuarios finales ni siquiera se den cuenta de que están siendo rastreados.

Y la situación puede ser aún más preocupante teniendo en consideración que, actualmente, existen alrededor de 542 millones de puntos de acceso Wifi públicos en todo el mundo, sin mencionar miles de millones más de puntos de acceso privados en hogares y oficinas. Estas cifras ponen de relevancia que es muy posible que este rastreo se convierta en un verdadero riesgo para la seguridad y privacidad de miles de usuarios y organizaciones en todo el mundo.

No obstante, aún hay que analizar con más detalle el impacto que tendrá el estándar IEEE 802.11bf cuando llegue, presumiblemente, en septiembre de 2024, y si se convertirá legítimamente en un paradigma de detección más allá de un estándar de comunicación.

Aún quedan tres años para estar preparados para el día en que las conexiones Wifi puedan empezar a ‘espiarnos’ y buscar soluciones a este rastreo, como la posibilidad de que sean sistemas fácilmente desactivados cuando el usuario no quiera comprometer su privacidad, tal y como propone Restuccia.

Imagen inicial | Markus Spiske

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