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Escasez de semiconductores, ¿hasta cuándo perdurarán las consecuencias?

En el último año, la crisis desatada por la escasez de semiconductores, lejos de solucionarse, se ha ido agravando y afectando a cada vez más industrias. Algunos vaticinan la luz al final del túnel entre finales de este año y el próximo 2022, pero no hay nada claro en el horizonte. Una situación que impacata directamente en los negocios tecnológicos que no pueden atender la demanda y usuarios.

La crisis sanitaria está teniendo consecuencias a muchos niveles más allá del socioeconómico y sanitario. Cuando hace más de un año, la pandemia forzó el confinamiento de millones de ciudadanos y las fábricas de medio mundo echaron el cierre, nadie podía presagiar el impacto que podría tener para el canal de distribución tecnológico.

Este cierre que afectó enormemente a las factorías asiáticas, con lo que la producción de semiconductores quedó alterada de inmediato. Un hecho que coincidió con uno de los peores momentos de uno de los grandes fabricantes del mercado, Intel, que ya desde 2019 venía sufriendo problemas de abastecimiento de procesadores debido a los cambios en su proceso de fabricación.

Pero también coincidió con un crecimiento exponencial de la demanda de productos de electrónica de consumo y profesional para atender las nuevas necesidades surgidas por el auge del trabajo remoto, la educación online y el ocio digital.

Este auge de la demanda puso en evidencia que, además de la falta de stock en muchos casos, también existían deficiencias en la cadena de producción que no estaba preparada para dar respuesta a una demanda tan alta, e inesperada.

Por otro lado, la incertidumbre económica llevó a que muchos pedidos se cancelaran, y los fabricantes de semiconductores adaptaron sus procesos e instalaciones para tratar de dar respuesta a la demanda de otros fabricantes de PC, móviles y tablets. Algunos, más previsores, hicieron acopio de stock ante la fuerte demanda que supieron ver que se avecinaba.

Esto no hizo más que agravar una crisis que no solo se ha ceñido a los semiconductores, sino que también ha afectado a otros componentes como pantallas, tarjetas gráficas, GPUs o memorias, de productos como televisores, electrodomésticos, smartphones, entre otros.

La fuerte demanda ha roto los stocks de los grandes fabricantes TI

Cuando los confinamientos se relajaron, el sector tecnológico acusó enormemente la falta de chips como Apple, que sufrió importantes retrasos a la hora de abastecer al mercado con su iPad Pro y su iPhone SE. Más adelante, en otoño, el lanzamiento del iPhone 12 y del iPhone 12 Pro evidenciaba la gravedad de la situación.

Pero Apple no ha sido una excepción y firmas como Dell, HP o Lenovo han reconocido cómo la fuerte demanda que han experimentado ha roto sus stocks y experimentando la falta de algunos modelos para abastecer a los consumidores. De hecho, algunos fabricantes alertaban ya el verano pasado de los problemas para responder a la demanda de modelos de portátiles de entrada de gama para el segmento educativo.

En el segmento de los videojuegos también se ha visto seriamente afectado y las ventas de consolas como la PS5 de Sony o la Xbox de Microsoft no conseguían los resultados esperados ante las dificultades en su fabricación por la escasez de chips y la imposibilidad de satisfacer la demanda.

La escasez de semiconductores se extiende

Sin embargo, el problema de la escasez de chips, lejos de solucionarse, ha empezado a afectar a otras industrias más allá de la electrónica. Es el caso del sector automovilístico ya que con la recuperación en las ventas de coches desde el tercer trimestre del pasado año, si bien muy lenta, ha agravado la situación. Es uno de los sectores clave y que suponen alrededor del 10% de las ventas de chips cada año a nivel mundial, un porcentaje que en Europa, supone el 37% de la demanda de semiconductores.

Además, se espera que el porcentaje de demanda en automoción crezca en los próximos años ante el avance de los vehículos eléctricos, lo que también hará que aumente la dependencia de este sector en los próximos años teniendo en cuenta los 100 componentes electrónicos que puede llevar un coche moderno actual, y entre 20 y 40 microcontroladores, lo que representa el 35% del coste del vehículo.

Firmas como Seat, General Motors, Renault, Ford o Volkswagen, entre otras, han tenido que parar o que ralentizar la actividad en sus fábricas por la ausencia de semiconductores. Según los datos de la Asociación Europea de Componentes de Automóviles, Clepa, la escasez de chips ya ha retrasado la fabricación de medio millón de vehículos en todo el mundo.

El mercado de semiconductores para la automoción alcanzará los 200.000 millones

Además, desde la industria automovilística algunas voces apuntan que el aumento de la demanda de productos electrónicos está provocando que los grandes fabricantes de semiconductores desvíen su producción hacia este sector, lo que agrava aún más la falta de suministro en el sector de vehículos tradicionales.

De acuerdo con un informe de la consultora KPMG, la previsión es que el mercado de semiconductores para la automoción siga al alza de forma que, en los próximos 20 años, se dispare pasando de los 40.000 millones dólares que supuso en 2019 hasta alcanzar los 200.000 millones de dólares en las próximas dos décadas.

Una industria concentrada en pocas manos

Otra de las problemáticas que ha llevado a esta crisis es la configuración de la industria de chips, muy concentrada en pocos y grandes fabricantes, y muy localizada geográficamente en Asia, lo que hace que la dependencia del resto del mundo de las fábricas en estas localizaciones sea muy alta.

escasez de chips

Por tanto, junto al crecimiento de la demanda de dispositivos de electrónica de consumo y móviles, y ahora el sector automovilístico, principalmente, los pocos proveedores que controlan este mercado de semiconductores a nivel mundial, también ha influido en su recuperación y avance.

Altos ejecutivos de empresas tecnológicas como el CEO de Intel, Bob Swan, o el expresidente de Google, Eric Schmidt, han alertado de los riesgos de seguir externalizando la fabricación hacia la región asiática y han solicitado al presidente de Estados Unidos, medidas para proteger los intereses norteamericanos en la industria.

La Comisión Europea tiene objetivo alcanzar el 20% de cuota global de producción de chips en 2030

En Europa también son conscientes de la problemática y se están llevando a cabo negociaciones para que un gran fabricante, como TSMC o Samsung, instale una de sus plantas en el continente a fin de reducir la dependencia de las plantas de fabricación asiáticas. Además, la Comisión Europea se plantea como objetivo que la UE pase del 9% al 20% de cuota global de producción de chips en 2030. Un auténtico desafío.

La concentración de fabricantes dedicados a la fabricación de chips también ha quedado patente cuando, en un momento de tanta demanda pero tanta escasez, y con el impacto que esto ha tenido para fabricantes de todo el mundo, los proveedores de chips han incrementado en 2020 sus beneficios, incluso con ingresos históricos.

Es el caso de TSMC, cuyos chips de 7, 12 y 16 nanómetros han sido los más vendidos a nivel mundial, consiguiendo hacerse con cerca del 57% de los ingresos generados por la fabricación de procesadores en el primer trimestre del año hasta los 12.900 millones de dólares.

Y, en este contexto, a nadie se le escapa que las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos y China que también han desempeñado, y lo seguirán haciendo, un papel clave en esta crisis.

Impacto en los precios

Ante la evolución que está teniendo esta crisis, sin olvidar que no solo afecta a estos productos sino también a otros componentes, el impacto que está teniendo su falta en los procesos de producción y cadenas de suministro es clara. Pero son muchas las voces que también apuntan otro impacto que notarán, sobre todo, los consumidores finales: el aumento de los precios.

La falta de componentes podría llevar a algunos fabricantes a empezar a trabajar con stocks muy cortos o tener que incrementar el precio de sus productos disponibles para poner mantener los márgenes de su negocio. Según Strategy Analytics, algunos fabricantes han visto cómo la compra de chips se ha encarecido en los últimos meses hasta un 15%, lo que derivará en un incremento del precio para los clientes.

El aumento en el precio de componentes podría conllevar un aumento de los precios de productos

Desde Canalys apuntan que, a medida que la escasez de componentes como chips o memorias sigan escaseando en el segmento de smartphones, y sus fabricantes aumenten su precio, deberán decidir entre asumir este “sobrecoste” o transmitirlo al cliente. En consecuencia, el impacto en las ventas podría ser contundente.

Esto también tendrá un impacto más directo en empresas más pequeñas que en aquellas más grandes que pueden negociar para tener mayores beneficios.

Asimismo, hay que tener en cuenta que, los problemas logísticos que se han evidenciado en el último año han conllevado el encarecimiento de los transportes, lo que también podría contribuir al aumento del precio de muchos productos y, en consecuencia, que afecte a las ventas.

¿Hasta cuándo?

Lo que inicialmente parecía un desajuste temporal entre la oferta y la demanda, se ha ido prolongando en el tiempo hasta el punto de que nadie se pone de acuerdo a la hora de determinar cuándo se pondrá el punto y final a esta crisis por la escasez de semiconductores.

A grandes rasgos, algunas consultoras apuntan que será a lo largo del final de este año cuando se empezará a ver la luz al final del túnel, y la mayoría señala que será en 2022 cuando podremos hablar de cierta recuperación. Firmas como Gartner destacan que no será hasta el segundo trimestre del próximo año cuando empecemos a ver su recuperación.

En esta línea, algunos de los máximos responsables de grandes firmas tecnológicas como Cisco, IBM, Intel, o Juniper, prevén que la escasez de chips y otros componentes podría afectar la disponibilidad y el precio del hardware de TI durante los próximos 12 a 18 meses.

2023 podría ser el año del retorno a la normalidad

No en vano, los fabricantes de chips están invirtiendo grandes esfuerzos, no solo económicos, para ampliar o poner en marcha nuevas fábricas que permitan abastecer a los clientes y agilizar este cuello de botella en el que llevamos tanto tiempo.

Sin embargo, no es un proceso sencillo ni rápido. Por ejemplo, TSMC ha incrementado su gasto en 28.000 millones de dólares para incrementar su capacidad de producción, mientras que Samsung también planea dar un impulso a su fabricación de semiconductores con un aumento del gasto en alrededor del 20% hasta los 31.000 millones de dólares.

Intel, TSMC, GlobalFoundries, Samsung y otros fabricantes de chips están impulsando diseños de 7 y 5 nanómetros.

Mientras, las empresas afectadas por esta escasez deben empezar a cambiar su planificación y tener una visión a largo plazo, contando con la flexibilidad que les ofrece la nube, especialmente cuando la inversión en hardware depende de un suministro eficiente, y apostando por la diversificación de proveedores.

Si bien las miras están puestas en 2022 para poner fin a esta escasez de semiconductores y otros componentes, desde consultoras como IDC apuntan que la cadena de suministro comenzará a normalizarse el próximo año, pero con un retorno total a la normalidad en 2023.

Imagen inicial | Ryan

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